Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
Expertos dicen que los atletas ven en las plataformas digitales la forma de mejorar su imagen y su economía.
En 2017, luego de dos años de sequía triunfal, Rigoberto Urán era criticado cada vez que montaba una imagen o salía con alguna de sus ocurrencias en las redes sociales.
Le pedían que dedicara más el tiempo a entrenar y no lo desperdiciara ocupándose por crear contenido para sus seguidores. Meses después, el nacido en Urrao ganó una etapa y fue subcampeón del Tour de Francia y se impuso en la Milán-Turín.
A partir de ese momento, el número de simpatizantes creció en sus cuentas de Twitter, Facebook e Instagram –casi 3 millones–, no solo por sus valiosos resultados, también por su creatividad y facilidad para hacer reír, para mostrar ejemplos de superación personal, ayudar a la gente, para crear conciencia en las vías o frente al tema del tabaquismo, para contar su vida casi a diario, algo que no era tan común hasta hace algún tiempo en la mayoría de los atletas de alto rendimiento.
La repercusión de Urán frente a la gente fue tan grande, que varias industrias, entre ellas de productos lácteos...