Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Don José Zapata tiene como misión levantarse todos los días para que sus flores no estén tristes. Les puede faltar abono y se ponen tristes. Les puede faltar compañía y se ponen tristes. ¡Claro! ¡A las flores hay que hablarles! “Las flores me hablan a mí y yo les respondo”, dice don José en el corredor de su casa en la vereda Barro Blanco de Santa Elena, a 30 minutos del centro de Medellín. “¿Y hoy sus flores han estado felices?”, le pregunto y dice que sí, “porque tenemos visita. Además, en mi jardín a nuestros visitantes se les olvidan las penas”.
Don José es uno de los cerca de 500 silleteros que hay en Medellín. De su pasado de penurias habla con detalles, sí, han sido muchos los esfuerzos. Medellín fue, hasta hace poco, un lugar lejano al que llegaban solo para vender las flores. Le gusta la rutina campesina, le gustan las visitas que recibe en su casa al punto que se inventó un libro de visitas en el que hoy se leen mensajes de agradecimiento en inglés, muchos “happy, happy”. Don...