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Martha Bossio de Martínez contó, hace ocho años en el programa Estudio 5 de RTVC, que ella empezó a escribir telenovelas por intuición, después fue consciente de lo que estaba haciendo y se llenó de confianza. Con esa seguridad logró una de las carreras más exitosas en la televisión colombiana que dejó títulos tan memorables como Pero sigo siendo el Rey, Gallito Ramírez, San Tropel, La Casa de las Dos Palmas o Las Ibañez. La famosa libretista falleció el pasado domingo a los 76 años.
Para Germán Franco Díez, director del Centro Ático de la Pontificia Universidad Javeriana, la muerte de la Bossio es una gran pérdida para la historia narrativa del país por ser la creadora de un grupo de telenovelas muy importantes, que configuran un patrimonio narrativo para esta nación.
“A mi particularmente me parece que Martha fue una maestra y pionera en narrar las regiones. Piense en Gallito Ramírez, una telenovela protagonizada por un hombre, boxeador y costeño. Sus obras regionales fueron parte de esa televisión de los 80 y 90 que nos ayudó a entender que Colombia era un país de regiones”.
La representación de lo que eran los paisas se dio gracias a La casa de las Dos Palmas y de la cultura Caribe gracias a San Tropel. “Entender la diversidad regional de este país a través no de discursos, sino de historias de la vida cotidiana de la gente, eso fue lo que hizo Martha. Una gran maestra se ha ido”.
Sus ideas
Parte de sus postulados los contó en la entrevista citada, hoy disponible en RTVCplay. Allí dijo que en ese momento el melodrama trágico cambió: la configuración de las telenovelas dejó de ser diálogos y situaciones para incorporarle música, así pasó con Pero sigo siendo el Rey, en el que le metió rancheras. “Yo podía contestarte a ti con un pedazo de canción, sin cantarla, eso rompía”. Otro punto vital fue la creación de personajes, “eran diferentes, elevados a lo máximo del ridículo, hacía juegos con la imagen, con la metáfora y había rupturas desde el punto de vista de las situaciones y de la dramaturgia misma”.
El libretista César Augusto Betancur, conocido como “Pucheros”, detalla que Bossio tenía la virtud, “que no la tiene todo el mundo”, de escribir muy bien el drama, “pero también hacía muy bien comedia y generaba producciones muy frescas con sus libretos”.
Relata “Pucheros” que era una época en la que las telenovelas paralizaban al país, y eso la misma Bossio lo recordaba con cariño: “Nos tocó una época muy bonita, hoy en día las telenovelas se graban, se terminan de grabar y las presentan meses después. No tienen la posibilidad de hacerla el día a día y recibir los comentarios de la gente como me tocó a mí, la gente veía religiosamente la novela, no había internet, se creaba un diálogo con el público, era muy artesanal”.
Entre las anécdotas de la libretista contó cómo la idea original era que Gallito Ramírez tuviera 80 capítulos. Esa historia de un triunfador (y boxeador) basado en un texto corto de David Sánchez Juliao que protagonizaron Carlos Vives y Margarita Rosa de Francisco se iba haciendo en la marcha. “A mí me encargó Caracol hacer 80 capítulos, cuando íbamos en el 50 me mandaron llamar de presidencia de la programadora y me preguntaron cuántos capítulos tenía”. Ella les confirmó que le faltaban 30 y ahí se produjo un quiebre.
“Me dijeron que debía tener cómo mínimo 180 episodios, que no podían matar ‘la gallina de los huevos de oro’, y me acuerdo de la frase porque esa noche no dormí, llegué a mi casa y me paseaba como una leona enjaulada pensando cómo alargaba la novela”.
Y encontró la mejor forma de hacerlo: convirtió a Fercho Durán, un personaje secundario interpretado por Bruno Díaz, casi en un segundo protagonista.
La adaptación
“Pucheros” destaca que Bossio era muy buena adaptando libros, lo hizo con Tuyo es mi corazón de Juan José Hoyos o La Casa de las Dos Palmas de Manuel Mejía Vallejo. “Una cosa es inventar una historia, pero yo considero por ejemplo que es más difícil adaptar un libro porque siempre habrá expectativas de si es mejor el libro que la telenovela o la película, siempre se da esa discusión, pero lo que ella hizo con La casa de las dos palmas, por ejemplo, fue algo muy bello”.
Conocer el país
Bossio llevó las regiones a la televisión nacional, con toda su idiosincracia y estereotipos elevados a su máxima expresión. Franco Díez recuerda que el formato que realmente nos mostró la riqueza cultural de nuestra diversidad fue la telenovela. “Colombia hizo telenovela regional como nadie en el mundo: Café nos ayudó a entender no solo al eje cafetero, sino una manera diferente de ser mujer; La casa de las dos palmas nos enseñó, incluso a los paisas, nuestra cultura; Azúcar nos mostró la cultura de la hacienda que reina aun en el Valle del Cauca. Martha fue una protagonista de la creación de algunos de esos relatos (ver Informe), una maestra, una gran gestora cultural”.
Si se hace una lista de las veinte telenovelas más importantes en la historia de la televisión colombiana por rating, recordación o por ser grandes producciones, Martha Bossio de Martínez clasifica con varias, aseguran los entrevistados.
Se fue una grande de la televisión colombiana, la que escribía telenovelas con pena de lo que pudieran pensar sus profesores y compañeros de la facultad de comunicación social de la Jorge Tadeo Lozano, pero que se puso un reto para lograr hacer algo diferente y lo logró, tanto que dejó un legado en la historia de la televisión nacional.
Periodista, presentadora y locutora. Fui DJ de radio, reportera de televisión y ahora disfruto el ejercicio de escribir a diario. Melómana, cinéfila y seriéfila.