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Hegemonías difusas

En este número nos embarcamos a explorar la forma en que miramos la política, casi siempre como un duelo entre izquierda y derecha, y cómo está cambiando la geopolítica del poder global. Y nos preguntamos por nuestras relaciones con los animales, al tiempo que reflexionamos sobre las representaciones de series como Griselda, el cine hecho por mujeres y los nuevos espacios para el arte que se abren en Medellín.

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Un paseo por el bosque

Andrea Mejía | Publicado

La vida secreta de los árboles

De Peter Wholleben

Desde hace algunos años tenía pendiente la lectura de La vida secreta de los árboles de Peter Wohlleben, un ingeniero forestal que se hizo famoso con la publicación de este libro de divulgación y que tiene en algún lugar boscoso en Alemania una especie de academia de los árboles, en la que intenta que los visitantes se abran a la magnificencia del bosque. Lleva a cabo estudios, investigaciones, busca maneras para ganar tiempo y espacio con respecto a la voracidad de las prácticas de explotación maderera, para que los bosques puedan volver a envejecer lentamente, para mitigar la manipulación y la devastación humana del bosque. La aspiración de última de Wohlleben es devolverle a la naturaleza sus bosques ancestrales.

El libro permite comprender que cada árbol es un reservorio, un tesoro de agua, de conocimiento y tiempo materializados. Permite comprender que a pesar de todo lo que sabe hacer, del prodigio que es alimentarse de luz y servir de alimento y casa a otras especies, un árbol es vulnerable y frágil. Según Wohlleben, los árboles sienten dolor, se expresan y comunican entre ellos. Se ayudan, se defienden. Esas atribuciones, metafóricas o no, son conmovedoras, y resultan más verdaderas que las consideraciones botánicas desde una perspectiva puramente bioquímica y mecánica. A lo largo del libro nos enteramos de las relaciones que se establecen entre los árboles de la misma especie y de especies diferentes, entre los árboles y los animales, entre las raíces y la comuna infinita de hongos que puebla el mundo subterráneo alucinante de un bosque.La relación entre el bosque y el aire, entre el bosque y el agua, sus migraciones a través de las semillas, como si el bosque fuera una bandada de pájaros, el sueño de los árboles durante el invierno, sus estados de ánimo: el asombro que sentimos al leer es solo un reflejo del asombro que sentimos siempre ante la naturaleza que hace sus cosas.
Además de eso, del asombro y el respeto que inspiran, hay cosas que podemos aprender de los árboles. La lentitud con la que crecen, la relación que tienen con el tiempo, aprender de ellos la solidaridad, el equilibrio que deben mantener en la repartición de sus fuerzas, de su energía interna, el ciclo de dar flor (“con la floración se quedan sin aliento”), fruto y semilla, es decir, la posibilidad rarísima de germinar, de trascenderse a sí mismos.
La vida secreta de los árboles no es un libro “poético”, como había oído decir, porque intenta justificar sus afirmaciones y percepciones con estudios científicos, porque en él el lenguaje es solo un medio para desgranar datos, ¡aunque bellos y asombrosos!, y porque no logra una visión unificada de lo que es la vida de un árbol. Pero ¿quién podría?

Sin embargo, tampoco cae en la abstracción de un compendio científico: está basado en una observación directa y personal del bosque, tiene una frescura inusual en ingeniero alemán, y lo que vive en sus páginas es el amor que un ser humano puede llegar a sentir por los árboles.

Mientras lo leía, a veces distraídamente, recordaba un poema de Olav Hauge:

No solo es la lluvia / la que hace que me detenga / bajo el viejo roble / junto al camino. Me siento/ seguro bajo la copa / amplia. Debe ser / una vieja amistad / la que permite / que el roble y yo estemos aquí juntos / en silencio, oyendo la lluvia / escurrir entre las hojas, viendo / el día gris, / esperando. Comprendiendo. / El mundo es viejo, pensamos, / y los dos estamos envejeciendo / (...)

En el poema, la voz humana está entrelazada al silencio de un viejo roble; el tiempo humano, al tiempo del árbol.

Recomiendo la lectura del libro de Wholleben.. Recomiendo la lectura de la poesía de Hauge. Pero, sobre todo, recomiendo un paseo largo por el bosque, si es que queda alguno cerca. Para silenciar la mente y renovar por completo la energía del cuerpo.

*Escritora y filósofa. Autora de los libros de cuentos La naturaleza seguía propagándose en la oscuridad (Tusquets, 2018) y Quietud (La navaja suiza editores, 2022) y la novela La carretera será un final terrible (Tusquets, 2020)

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