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Hegemonías difusas

En este número nos embarcamos a explorar la forma en que miramos la política, casi siempre como un duelo entre izquierda y derecha, y cómo está cambiando la geopolítica del poder global. Y nos preguntamos por nuestras relaciones con los animales, al tiempo que reflexionamos sobre las representaciones de series como Griselda, el cine hecho por mujeres y los nuevos espacios para el arte que se abren en Medellín.

  • La escritora Keum Suk Gendry-Kim y su traductor en el Parque Explora en el marco de la Fiesta del Libro y la Cultura 2023.
    La escritora Keum Suk Gendry-Kim y su traductor en el Parque Explora en el marco de la Fiesta del Libro y la Cultura 2023.

Un secreto sin consuelo

Keum Suk, la autora de la aclamada novela gráfica Hierba, sobre las “mujeres de consuelo” asiáticas en la II Guerra Mundial, estuvo en la reciente Fiesta del Libro en conversación con la periodista Ana Cristina Restrepo. Aquí lo mejor de la conversación.

Ana Cristina Restrepo Jiménez* | Publicado

“Cuando pronuncié su nombre / vino a mí y se convirtió en una flor”, escribió el poeta Kim Chunsu. “La mujer es una flor”, canta el juglar Calixto Ochoa...

La cultura popular -literatura, cine, artes plásticas, música- ha conservado una metáfora, con frecuencia convertida en cliché: las mujeres somos como las flores. Sin embargo, las mujeres de la novela gráfica de la artista coreana Keum Suk Gendry-Kim son hierba: cubren la tierra y, aunque sean pisoteadas, resisten y vuelven a crecer... a pesar de los vientos, las aguas, el sol.

Hierba es la memoria gráfica de Lee Ok-Sun, una sobreviviente de la explotación sexual sistemática ejercida por parte del Ejército Imperial Japonés durante la ocupación nipona y la II Guerra Mundial. De acuerdo con la Comisión Internacional de Juristas y la Universidad de Chūō (Tokio), aproximadamente doscientas mil mujeres coreanas, chinas, taiwanesas, birmanas, holandesas y filipinas, entre otras nacionalidades, fueron forzadas a convertirse en “mujeres de consuelo”, eufemismo con el que la historia evoca a aquellas esclavas sexuales. La línea de tiempo de ‘Hierba’ comprende entre 1937 y 1945.

El 14 de agosto de 1991 es una fecha conmemorativa. Casi medio siglo después de la finalización de la II Guerra Mundial, una víctima de explotación sexual, Hak-Soon Kim, abrió la caja de Pandora: fue la primera sobreviviente que se atrevió a hablar de este crimen de guerra. Hierba es el secreto de miles de mujeres...

ANA CRISTINA RESTREPO J: ¿Cómo llegas a Lee Ok-Sun, la poderosa protagonista de ‘Hierba’?

KEUM SUK GENDRY-KIM: El 15 de agosto, cuando el emperador se rindió ante los países aliados y muchas víctimas murieron, incluso después de la guerra mundial, no pudieron volver a Corea. Las víctimas vivas regresaron a su propia tierra, no pudieron contar la verdad, guardaron silencio, todo en secreto, porque ellas fueron como si buscaran trabajo en el exterior. En 1991, la primera víctima dio testimonio de lo atroz que ellas padecieron: el prejuicio de la sociedad coreana entonces presionó como si fuera la culpa de cada víctima que fue al exterior en busca del trabajo. La primera víctima que dio testimonio vivió guardando el corazón, clavada en su propio dolor, exiliada de su propia tierra. Eso fue un efecto de alas de mariposa que también llamó a muchas víctimas de otros países sudasiáticos para que salieran a dar su testimonio.

ACRJ: En las “estaciones de consuelo” les vetan su identidad: les exigían cambiarse su nombre coreano por uno japonés, les prohibían sus atuendos y eran sancionadas por hablar en coreano. ¿Qué significó para la protagonista este despojo?

KSGK: “Ella estaba forzada a hacer su trabajo en la casa de confort en la que vivía en China y no pudo regresar a Corea. Fue declarada como desaparecida. Es como la muerte. Era analfabeta y, sin embargo, comenzó a estudiar para buscar su familia. Ella tuvo la suerte de hablar con un medio de comunicación de Corea, ese medio le ayudó, por eso pudo buscar a su familia. Al principio, ella aceptó todo lo que le había pasado como un destino. Ella no sabía ni cómo vivir. Dio entrevistas en varias ocasiones. Yo no quería escuchar la historia de su enfermedad, sino de su infancia, sus momentos felices, sus recuerdos con su madre.

ACRJ: Hierba está atravesada por una reflexión sobre qué es ser mujer: la primera menstruación, la maternidad, la fertilidad, la virginidad. ¿Qué deja en ti sobre este particular?

KSGK: Hay también otro testimonio, el de Mija. A través de esa historia me encuentro con ellas. Mi agenda principal era el crimen de la guerra. También, un problema desde el punto de vista de la clase social: las víctimas son, la mayoría, hijas de la clase marginal de Corea. Estructuralmente es una sociedad patriarcal, donde la mujer ha sido siempre la víctima porque se prefería el hijo varón. Desde el enfoque de género, comencé a mirar las cosas desde el punto de vista de una mujer: mientras hablaba, trataba la perspectiva de las víctimas y no de los agresores. He hecho mucho esfuerzo para girar en torno a los puntos de vista de la víctima porque soy mujer, pero cuando hablo de esto no puedo decir que hablo de la perspectiva de la mujer. ¿Qué es la perspectiva de la mujer? ¡Recibimos mucha educación de hombres! ¿Qué es el punto de vista de la mujer? De hecho, pertenezco a una sociedad cuya educación estaba orientada por los hombres.

ACRJ: En este libro, como en toda novela gráfica, hay una serie de decisiones que son textuales y gráficas. Te quiero preguntar por la escena de la violación, ¿Cuál es el proceso creativo detrás de estas gráficas?

KSGK: ¿Cómo podría describir precisamente el momento en que la mujer está siendo violada? Si la víctima o su familia vieran ese cómic, podría ser un daño secundario que las afectaría nuevamente recordando ese momento atroz. Estamos viviendo una sociedad expuesta comercialmente al abuso sexual, por eso no nos damos cuenta de qué es el abuso o la violación. ¿Cómo podría describir gráficamente a una mujer que está siendo violada? Si dibujara una mujer que muestra la parte de su cuerpo íntima, por ejemplo, podría imaginar a personas que miran esa parte... e incluso podría provocar placer. Por eso en mi libro no hay esas gráficas.

ACRJ: Ella empieza a narrar la violación siendo una mujer vieja y se devuelve en el tiempo hasta llegar a ser una niña. Da la impresión de que la víctima queda anclada en la edad en que sucedieron esos hechos horribles.

KSGK: Cuando la abuela vivía en un hospital, por el mal tratamiento que recibió [con mercurio] no podía tener hijos; como herencia del tiempo en que trabajó en la casa de confort, los soldados le transmitieron una enfermedad sexual. Pienso que cuando ella se casó por segunda vez, y su esposo ya tenía dos hijos, concentró el amor en ellos. Ese fue el motor, la fuerza que le dio las ganas de vivir. Mi explicación para ustedes, mujeres paisas, madres paisas: por el afecto, sostenía la economía del hogar, era muy responsable.

ACRJ: Concentrémonos en la búsqueda estética y en los elementos simbólicos: el pelo en las mujeres, el bosque en escenas de transición, los soldados sin rostro (solo los hombres que aman tienen rostro).

KSGK: A mí me gusta personalmente expresar los dolores, el sufrimiento, la agonía dentro de una persona y no de manera directa, sino a través de metáforas, de símbolos. No solo ‘Hierba’, también mi otra obra, ‘La Espera’. Las metáforas, los símbolos, son elementos técnicamente muy importantes de mi obra para expresar la agonía profunda dentro de cada personaje, el dolor y el sufrimiento. Les dejo a los lectores que usen el poder de la imaginación cada vez que lean y vean mi dibujo.

ACRJ: ¿Crees que esta obra repara a las víctimas?

KSGK: La fuerza femenina de hoy en día ha pasado momentos difíciles, Corea podría expresarse con la palabra opresión: oprimidas por el sistema patriarcal, entre otras estructuras creadas por la sociedad misma, con su dinamismo interno de la sociedad coreana. La causal de un divorcio: cuando no puede tener un hijo o un varón, el hombre tiene derecho a expulsar a esa mujer. Pero aunque su esposo ande con otra mujer, la esposa no puede reclamar. La hija obviamente no tiene prioridad para recibir la educación. Las hermanas mayores debían cuidar sus hermanos menores, varones. La sociedad coreana tradicionalmente aceptaba esta discriminación como cosa normal. Eso no es una dinastía de hace años, apenas sucedió en la generación de mi propia madre. Hoy en día la sociedad coreana se ha transformado bastante: ahora la fuerza femenina es bastante fuerte, incluso la última generación. Las mujeres tienen un rol mucho más dinámico dentro de la sociedad coreana. Sin embargo, hasta mi generación, vi y experimenté discriminaciones.

ACRJ: En 1991 se abrió esa especie de caja de Pandora, pero aún sigue el negacionismo. En 2015, hubo un acuerdo entre Corea del Sur y Japón. Hablemos de ese negacionismo y revisionismo histórico.

KSGK: Coyunturalmente ese tema no ha progresado. Se ha retrocedido, se ha deteriorado. Las víctimas desaparecen, obviamente por la edad ya comienzan a morir. Las víctimas no esperaban un reconocimiento material, sino el perdón verdadero de parte del gobierno de Japón para que su honor sea restaurado. Una víctima dijo, tengo más de noventa años, ¿para qué me sirve el dinero? Solo espero que el gobierno japonés reconozca su acto atroz y pida perdón públicamente. La razón por la que ellas se han presentado en público es porque no quieren que haya más víctimas como ellas. No solo ellas son víctimas, son sus familias, todos sus seres queridos.

ACRJ: ¿Crees que Lee Ok-Sun perdonaría esto?

KSGK: No creo que pueda responder eso. Hay un dicho que dice: la historia perdona, pero no se puede olvidar. El perdón no es una declaración retórica. Los victimarios dicen “¿nos perdonan?” y ¿los perdonan? Desde la profundidad del corazón de las víctimas deben salir las palabras: yo te perdono. El verdadero perdón debe ser pedido hasta que las víctimas digan que ya es suficiente. Porque las víctimas, sus familiares, no pueden recobrar tiempo perdidos.

ACRJ: Algunos de los actuales líderes de Japón son descendientes de estos criminales de guerra, ¿de qué manera esto afecta a la Historia?

KSGK: Como artista puedo hacer cosas, hacer libros, pero no es muy apropiado que hable de mi opinión personal. Solo quiero ser juiciosa en mi rol como artista. Realmente cuando publiqué ese libro, no esperaba que el público internacional acudiera, que pusiera tanta atención. A través de mi obra, ustedes pueden interpretar el pensamiento ante ese tema.

ACRJ: Esta semana ante el Parlamento Europeo se votó a favor de una resolución no vinculante que promueve el abolicionismo de la prostitución, incluso llamaron la atención de regulacionistas como Alemania, Bélgica y Países Bajos. ¿Cuál es su posición: regulacionista o abolicionista?

KSGK: Es una pregunta muy difícil.

(Comentario del traductor: “Ella tiene una posición personal muy clara. La herencia imperialista, los descendientes son actualmente políticos líderes del Japón moderno y sus padres, sus abuelos, eran delincuentes criminales de la II Guerra Mundial. Pero ante el público ella se abstiene. Considero que quiere tener una actitud más sabia porque ustedes no deben tener prejuicios para conocer al Japón moderno).

ACRJ: En el programa “Adopta a un autor”, un niño de Medellín te hizo una pregunta, quiero despedirte con ella: ¿Cómo quedó tu alma después de escribir este libro?

KSGK: Cuando hice este libro tuve muchas preocupaciones. Trabajé muy duro. Tenía una sensación de responsabilidad como mujer, como escritora, como persona. Tuve una etapa de preparación un poco pesada y pensativa, pero sobre todo quise despertar la conciencia de responsabilidad como artista o escritora, como mujer o como persona. Como un ser humano. Comencé sin planear que mi libro fuera a ser traducido, sino para que fuera publicado en coreano. Pero lo realmente importante es que, mientras hablaba sobre la vida de un hombre y una mujer, no solo hablaba sobre las mujeres de Corea, sino también hablaba sobre muchas otras mujeres, y el hecho de que se pueda hablar sobre ellas: ¡es lo que quería transmitir! Lo realmente sorprendente es que los lectores conozcan la historia común de la mujer en diferentes sociedades y diferentes civilizaciones. Que los lectores de diferentes colores de piel o diferentes idiomas tengan un recibimiento común.

Gracias a la XVII Fiesta del Libro, al IV Salón del Cómic y al Parque Explora. Gracias al traductor de esta conversación Samil Yang, director del Instituto Sejong.

*Periodista colombiana

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