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HISTÓRICO
Alguien se acordó
de los que viven en la calle
Gustavo Ospina Zapata | Publicado el 21 de diciembre de 2009
Que alguien se acuerde de uno ya es mucho cuento, "porque nosotros a veces hacemos muchas embarradas", dice Mario Alberto Madrid mientras escucha villancicos y espera en la fila su regalo de Navidad.

Un presente sencillo, la verdad, pero de un gran valor espiritual, "porque significa que para algunas personas valemos algo, que no somos desechables", añade Mario Alberto momentos antes de recibir una bolsita en la que hay natilla y buñuelos, como una constancia de que estamos en diciembre y que incluso para los habitantes de la calle hay un gesto de amor.

La escena ocurre en el Centro Día No. 1, donde ayer Noemí Tobón, Vladimir Tobón y Ángela Pineda, integrantes del conjunto musical Reflejos, llegaron a este refugio de habitantes de la calle a hacerles la novena de Navidad y entregarles la natilla y los buñuelos para recordarles que este tiempo también les pertenece a ellos, a los más humildes.

"Desde hace cinco años tenemos esta actividad, nosotras ya no cantamos juntas en espectáculos públicos, sólo nos reunimos a nivel familiar, pero para esta actividad sí nos juntamos", explicó Alma, otra de las integrantes del colectivo musical y benefactor.

A las 10:00 a.m., ellas llegaron muy cumplidas a la cita, que ya estaba anunciada, con más de cien habitantes de la calle de Medellín, invitadas por Gloria Calle Calvo, una señora de esta ciudad que cada mes acude a este sitio a motilarlos y mejorarles su apariencia física.

Ellos, hombres y mujeres marcados por el sufrimiento, el olvido y mucha soledad y necesidades, esperaban sentados en sillas o en el suelo, con el alma abierta a escuchar los cantos navideños, la novena y recibir el presente que les llevó el grupo.

Para ellos, fue volver a recordar la infancia, cuando quizás muchos vivieron bellos momentos en familia, como el mismo Mario Alberto, que no se cansó de agradecer el gesto.

"Esto compensa un poquito todo lo que se pasa en la calle, usted sabe que no es fácil, hay que 'guerriala' pa'sostenerse", expresó este muchacho de 21 años, nacido en Barbosa pero abandonado por sus padres cuando apenas tenía cinco meses de vida, según relató.

El hombre "Libro"
Para Óscar Jaramillo Mazo, de 52 años y habitante de la calle hace 40, es significativo que al menos personas que no son del gobierno se acuerden de ellos.

Este hombre, apodado "Libro", de excelente educación y modales y que tiene escrito un libro sobre la vida de los habitantes de la calle e indigentes en general, es todo un referente para ellos, que lo escuchan, lo atienden y hasta le hacen caso.

"A las calles se cae por la droga, por maltrato familiar, por violencia sicológica, por abuso sexual intrafamiliar, por soledad, por experimentar cosas, por miedo o por pobreza, y es difícil salir", afirmó mientras hacía fila para recibir la natilla.

Fue un momento sencillo, que se repitió a las 11:00 a.m. en el Centro Día No. 2 con el mismo conjunto musical pero con otro grupo de personas caídas en la desgracia de habitar las calles.

Al menos les llegó un consuelo, probaron el sabor de diciembre, que les llegó con villancicos, buñuelos y natilla y, sobre todo, una muestra de amor de personas que ni siquiera son familiares.

Así es la solidaridad, un valor tan poderoso que les arranca sonrisas incluso a los que más sufren.