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HISTÓRICO
Paros buscan medir fuerzas
Esteban Rahal | Publicado el 14 de octubre de 2008
Los trabajadores de la Justicia en el país, los corteros de caña en el Valle del Cauca, los indígenas de Cauca y próximamente los profesores y las centrales obreras, incluidos los ya recurrentes transportadores de carga. Al parecer, está de moda entrar en paro, hacer huelgas, alimentar las protestas o, en algunos casos específicos, entablar batallas con la Fuerza Pública.

Sin embargo, perfectamente puede no ser una moda, sino un efecto innato de sectores sociales y grupos laborales y étnicos que se han visto relegados en la distribución de los ingresos que dejó la bonanza económica y que hoy divisa su ocaso.

Por otro lado, la búsqueda de la calle y de la protesta como método de presión ante las irregularidades del sistema económico y las promesas incumplidas al empleado de a pie, el cortero de caña, el indígena, el maestro; sólo es una válvula de escape que el Gobierno debe tratar de cerrar antes de que exploten todos los frentes.

Los frentes abiertos
Hace días el mismo presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, intentó mediar en el conflicto de los corteros de caña de azúcar con sus empleadores (los ingenios), pero su labor fue infructuosa. Hoy, después de 30 días de huelga, estos trabajadores se enfrentan a los antimotines de la Policía.

Muy cerca de allí, miles de indígenas se tomaron la vía Panamericana, entre Valle y Cauca. Los enfrentamientos también nublaron el panorama en esta zona del país y, según los aborígenes, 23 de ellos han quedado heridos y dicen que cuatro de los suyos andan desaparecidos. Una marcha de reivindicación de derechos y promesas por la conmemoración del Día de la Raza, hoy es un frente abierto más.

Las medidas adoptadas por el Gobierno central son de choque y, en el caso del paro prolongado de los trabajadores de la Rama Judicial, el Ejecutivo decidió hacer uso de una medida extrema como lo es el estado de Conmoción Interior.

Los acercamientos Gobierno-Asonal son tibios y lo único que han generado son investigaciones disciplinarias a los funcionarios que siguen en el cese de actividades, además de medidas coyunturales para descongestionar y garantizar el servicio de la Justicia.

Bonanza que no llegó a la base
Para el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, Eduardo Cifuentes, una de las causas de los conflictos que hoy se viven en el país "es que el gran crecimiento económico que ha tenido Colombia generó ganancias a las empresas y al Estado, muchas veces sin permear las bases. Por consiguiente, puede presentarse un rezago de salarios, sumado al aumento del costo de vida".

Según Cifuentes, el que ahora exploten tantos frentes de inconformidad hace necesario que el Gobierno "entable negociaciones más francas y abiertas" con cada uno de los actores que causan las parálisis.

Cifuentes, ex magistrado de la Corte Constitucional y ex Defensor del Pueblo, agregó que si bien lo que se vive actualmente es coyuntural y en cualquier otro contexto o país puede generar inestabilidades peores, el Gobierno del presidente Uribe tiene margen de maniobra para solucionar cada uno de los problemas, por su popularidad y por los mecanismos que tiene a su disposición para entablar diálogos que busquen la solución de los conflictos laborales y sociales que se viven en Colombia.