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HISTÓRICO
La genética responde por el umbral de dolor
  • La genética responde por el umbral de dolor | Por : Camila Montejo
    La genética responde por el umbral de dolor | Por : Camila Montejo
Por LAURA VICTORIA BOTERO | Publicado el 23 de marzo de 2013

El dolor es una experiencia tan individual como, por ejemplo, que a a una persona le gusten las manzanas rojas y a otra las verdes. Cada quien vive las sensaciones dolorosas de una manera distinta. Y sobre esa base trabaja un grupo de investigadores de varias universidades del mundo, entre ellas, la Universidad de Antioquia.

La meta de estos científicos es identificar las diferencias genéticas de los individuos para atacar el dolor de cada uno, de acuerdo con sus especificidades. Algunos de los logros que pretenden es prevenir el dolor crónico o reducir el padecimiento de un enfermo terminal en su tránsito hacia la muerte.

El doctor Gabriel Bedoya Berrío, jefe del grupo de Genética Molecular de la Universidad de Antioquia (Genmol), es uno de los líderes de este proyecto en Colombia. Este científico cuenta que parte de la génesis de la investigación surgió por el estudio de una familia de Medellín residentes en El Poblado.

"Son 50 miembros de ese grupo familiar. Ellos presentan episodios muy fuertes de dolor estomacal y, aparentemente, no están relacionados con una enfermedad específica. Incluso el doctor Francisco Lopera, del Grupo de Neurociencia, llegó a definir la enfermedad como epilepsia abdominal".

Los estudios adelantados en esta familia revelaron que ellos poseen un gen asociado a dolor abdominal como patrón de herencia monogénico. El doctor Bedoya Berrío explica que el dolor era la respuesta a factores medioambientales irritantes, que se sumaron a esta predisposición genética para producir un dolor intenso.

Bedoya Berrío vinculó este caso con investigadores expertos en dolor, de la Universidad de Londres. "Ellos analizaron el fenotipo de estas personas y se pudo identificar la causa de su dolor. Siempre tuvimos la idea de trabajar en dolor complejo, que es el que involucra muchos genes y factores del medio ambiente".

El dolor es una marca
El odontólogo prostodoncista, Luis Miguel Ramírez, otro de los investigadores a cargo del proyecto, explica que el dolor, además de ser una experiencia muy personal, depende de muchos factores. "Depende de las características fenotípicas, del género y de la dimensión emocional de las personas. Ante el mismo dolor reacciona muy diferente una persona con trastorno límite de personalidad, esquizofrenia, que alguien sin desórdenes de comportamiento".

Este experto indica que el proyecto va a buscar un perfil genético en las personas que se asocie a sus respuestas frente al dolor. "Se experimentará con personas no enfermas y se hará un patrón de comparación. La maravilla de este estudio es que podemos replicarlos en población mestiza y, con marcadores específicos, discriminaremos qué tan cierto es que un afrodescendiente tenga mayor o menos umbral de dolor, por poner un ejemplo".

Para Ramírez esta es la medicina del futuro. Los resultados de este trabajo podrían ser el insumo para ofrecer a los pacientes procesos analgésicos mucho más precisos para las dolencias que experimentan.

"Hoy en día un capítulo de la genética está logrando producir respuestas celulares importantes con implicaciones en el fenotipo. Eso ya se está haciendo y es la medicina del futuro, que apunta a un blanco muy específico. El uso de analgésicos ya no va a ser tan de ensayo y error. Será mucho más preciso. Esto se llama medicina estratificada".

El umbral, como las pecas
No es determinante, pero los patrones genéticos que ha estudiado este grupo han permitido detectar que el umbral de dolor es mucho más alto en las mujeres pelirrojas y pecosas por sus receptores de melanina. Ellas, según el doctor Bedoya, toleran mucho más el dolor que quienes se ubican en el otro extremo: los caballeros con alto porcentaje de genes afrodescendientes.

"Lo más interesante es que de los genes indígenas no sabemos casi nada, ni del de los asiáticos, que, a mi juicio, son los que más resisten dolor. Ese es otro de los elementos que vamos a tratar de definir con este estudio.

En el mismo sentido, estos investigadores explican que los elementos culturales también marcan un patrón muy importante en la definición del dolor. "Se generan temores profundos frente a situaciones inofensivas, como las agujas y, en el mismo sentido, puede que el patrón cultural en América Latina obligue a los hombres a esconder sus manifestaciones de dolor", dice Bedoya.

El internista con especialización en cuidados paliativos René Estupiñán celebra la realización de este estudio. Este experto advierte que hay una necesidad grande detrás de un trabajo como este.

"Ojalá tuviéramos un mapa genético que nos ayude en la terapia. Por ahora no podemos identificar un patrón que caracterice el tipo de dolor o la respuesta al analgésico, por cada individuo. Esto se ve en la oncología, por ejemplo, se dan muchos tratamientos basados en el perfil genético del paciente y me gustaría que se pudiera hacer algo similar en pacientes que sufren de dolor".

Estupiñán agrega que la ciencia en nuestro país, además, ofrece la tecnología que se requiere a partir de los resultados de este estudio. "Tenemos tecnología de punta para producir terapias más efectivas, esta es una gran noticia".

Luis Miguel Ramírez hubiera querido que la historia final de sus padres fuera distinta. "Ellos murieron con dolor y lentamente. Yo daría lo que fuera por que los pacientes terminales tuvieran un tránsito más tranquilo hacia la muerte". Eso, luego de este trabajo, puede ser posible por el estudio de un gen directamente relacionado con la sensación de dolor. "Es como una receta que tiene nuestro ADN para silenciar el dolor". Imagínense la tristeza que esto podría ahorrarles a las familias.