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HISTÓRICO
LA SELECCIÓN COLOMBIA: UN REGALO INMENSO
  • LA SELECCIÓN COLOMBIA: UN REGALO INMENSO
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 09 de julio de 2014

Regresaron como héroes. Y aquello no es menor en nuestro país, tan apadrinado de villanos y huérfano de héroes. Los recibimos de esa forma, como lo merecían, entre calles colapsadas por una marea de colombianos que cantaban y celebraban, entre el agradecimiento y los sueños de varios millones de personas.

Su hazaña es tan importante, su poder tan grande, que incluso han contenido el segundo deporte más popular del país: el cinismo. Al igual que nuestra capacidad para desgarrarnos unos a otros, para destrozarnos en el pantano.

Y es que nuestra mayor victoria durante este mundial no fue llegar a Cuartos de Final, las atajadas de Ospina o los seis goles de James, sino sentirnos nación por un intervalo de tiempo y ser testigos del juicio y la compostura como valores del trabajo en equipo.

Para nuestro país es más valioso sentirnos una nación por veinte días que cualquier copa de fútbol; nos convencieron durante su participación en el mundial de que a lo mejor, solo si se intenta con todas las ganas, si se asumen todos los sacrificios, y si se tiene un poco de fe, este país no tiene que ser la tragedia cotidiana que nos lamentamos, o el prejuicio internacional del que nos avergonzamos.

No solo eso.

Para aumentar el orgullo, ese buen sentimiento en el estómago al que tan poco acostumbrados estamos los colombianos, nuestros jugadores no solo dieron lecciones de buen fútbol en Brasil, sino también de juego limpio, de orgullo nacional, e incluso de un poco del "sabor" de este trópico.

Curiosa pero afortunadamente, nos enseñaron más a los colombianos sobre nosotros mismos –sobre lo que podemos alcanzar-, que a los extranjeros sobre lo que somos. Ya lo decía el pasado domingo Jorge Giraldo, esta Selección Colombia ha sido "mejor que el país". Un sueño, un objetivo, algo a lo qué aspirar.

Le acaban de mostrar a toda una generación de colombianos que nacer en esta tierra no tiene por qué ser maldición, que de pronto, con determinación y juicio, puede llegar a ser una gran fortuna.

¿Y qué tal si, como ilusa tarea diaria, nos intentáramos parecer un poco a esta Selección Colombia? ¿Si tuviéramos el temple y la creatividad de James? ¿La paciencia y compostura de Yepes? ¿El sacrificio y nobleza de Ospina? ¿La prudencia e inteligencia de Pékerman? Seguro –absolutamente- que haríamos de este "vividero" un lugar mejor, un país más digno, una verdadera patria.

La tarea es nuestra, porque respecto a ellos, lo único que queda decir es que les debemos demasiado, que les agradecemos todo.