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HISTÓRICO
Los Villegas no tienen injerencia en los conceptos de la SAI: Diego Zapata
  • Diego Zapata Gómez, presidente de la la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos. FOTOS CORTESÍA Y RÓBINSON SÁENZ
    Diego Zapata Gómez, presidente de la la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos. FOTOS CORTESÍA Y RÓBINSON SÁENZ
Juan David Ortiz Franco | Publicado el 21 de agosto de 2014

El 14 de octubre de 2013, dos días después del colapso de la torre seis de la unidad residencial Space, en El Poblado, la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI) expidió un comunicado en el que expresaba su solidaridad con las víctimas y con Lérida CDO, empresa constructora del proyecto. También hizo un llamado a identificar causas y responsabilidades en el colapso.

Al día siguiente, la SAI dio a conocer otra comunicación en la que aseguraba que Álvaro Villegas Moreno, fundador y socio del Grupo CDO, se ausentaba solo temporalmente de su cargo como presidente de esa asociación. No obstante, la junta directiva de la SAI finalmente terminó por aceptar su renuncia junto a la del vicepresidente de la organización, Laureano Forero, diseñador arquitectónico de Space. Días más tarde, el 18 de octubre, la SAI emitió otro comunicado al respecto.

Desde entonces, no hubo por parte de esa asociación otros pronunciamientos relacionados con el caso Space y con las fallas en varias obras de las constructoras del Grupo CDO que se detectaron luego del colapso del 12 de octubre de 2013 que cobró la vida de 12 personas. Sin embargo, el silencio de la SAI terminó el miércoles con un comunicado en el que ofrece, en siete puntos, un concepto técnico sobre lo ocurrido y sostiene que la tragedia de Space ocurrió por una suma de "factores adversos".
 
El presidente de esa organización, el ingeniero Diego Zapata Gómez, amplía lo contemplado en ese comunicado, se refiere a ese concepto y a otros temas relacionados con el caso CDO.
 
¿Por qué la SAI esperó casi un año desde que ocurrió la tragedia para pronunciarse sobre el caso Space?
Desde el momento en que ocurrieron los hechos tomamos la decisión, y así lo comunicamos en su momento, de que la SAI Iba a ser muy respetuosa e iba a esperar los análisis de los estudios que se iban a emprender, principalmente el de la Universidad de los Andes, la entidad que contrató el Municipio de Medellín para hacer los estudios de lo que había pasado en Space. Entonces, en ese tiempo empezamos a recolectar información y a recibir los informes. Cuando tuvimos la oportunidad de analizar la información que se tenía disponible a través de nuestro comité de estructuras, y aunque el informe de la universidad no ha salido en su totalidad, tomamos la decisión de que teníamos elementos para decir algo sobre lo que hasta la fecha hemos podido analizar, es lo que tiene que ver con los diseños estructurales. Decidimos no esperar a que la Universidad de los Andes terminara el estudio porque no sabemos cuándo lo va a entregar, entonces se nos iba alargando un poco más el tiempo. Cuando entreguen las fases que faltan y una vez analicemos esos puntos, la SAI volverá a pronunciarse.
 
¿Cómo se hizo el proceso de análisis para identificar los siete puntos de irregularidades que señalan en el comunicado?
Conformamos nuestro comité de estructuras con personas muy conocedoras en el tema. Básicamente analizaron las fases de los estudios de la Universidad de Los Andes que ya se conocen.  Adicionalmente, tuvimos la oportunidad de analizar algunos informes presentados por ingenieros independientes que fueron contratados por las administraciones de algunos edificios. A ellos los consultamos y también le presentaron a esa comisión sus comentarios. Esa fue la información básica recolectada que resumimos en los puntos que presentamos en el comunicado.
 
La SAI dice que la tragedia de Space ocurrió por una suma de "factores adversos" tanto en el diseño como en la construcción, pero también destaca la falta de control.
Que una edificación se caiga es catastrófico, la ingeniería no construye edificaciones para que se caigan. Cuando eso ocurre es porque seguramente concurren muchos elementos. Cuando uno construye un proyecto de ingeniería hay una fase de diseño y otra de construcción, y para cada fase hay unas actividades de control. Queremos llamar la atención porque muy probablemente se presentaron deficiencias en todos los elementos, pero seguramente también en los procesos de control.
 
Pero la mayoría de los puntos del comunicado se enfocan en las irregularidades del proceso de diseño estructural. Parece que se estuviera tratando de atribuir una responsabilidad mayor al ingeniero calculista que a la misma constructora.
No es ese el propósito que tiene la SAI. El concepto está muy enfocado en el diseño porque es lo que hemos podido analizar hasta el momento. Esa es la información más clara que tenemos. Sobre los otros elementos, en los que seguramente también se pueden encontrar fallas, todavía no tenemos la información. Será una fuente muy importante el informe de la Universidad de Los Andes que nos va a hablar de materiales, de procesos constructivos y de procesos de supervisión. Esa también es una explicación de por qué nos demoramos un poquito. Hubiéramos querido que nuestro pronunciamiento fuera completo, pero como ese informe no ha salido, entonces decidimos pronunciarnos sobre lo que conocemos.
 
En su comunicado, la SAI también dice que la norma contempla métodos alternos de análisis y diseño, ¿cuáles son los límites y cómo pueden controlarse esas prácticas?
La norma establece unos requisitos mínimos que debe cumplir una edificación, pero también abre la puerta para que quien va a diseñar, si considera que en el estado del arte hay un modelo más avanzado que lo que hay en las normas, pueda hacer uso de él. Sin embargo, tiene que demostrar que ese modelo efectivamente está más avanzado y se puede, a través de él, diseñar una estructura confiablemente. No evidenciamos que en el caso de Space se hubiese cumplido con esa demostración en el supuesto caso de que se quisiera utilizar uno de esos métodos.
 
Aunque no puede afirmarse que es el caso de los proyectos de CDO, El Colombiano conoció una hoja de vida del ingeniero Jorge Aristizábal en la que destaca su capacidad para construir losas con la mitad del espesor tradicional para ahorrar en concreto y acero
Si él afirma eso debe demostrar que pueden ser de un espesor distinto. Ese sería un método alternativo, pero hay que demostrarlo técnicamente para que los organismos que aprueban puedan tener un sustento. No se puede cerrar la posibilidad a entender que la ingeniería va avanzando, en lo que sí hay que ser muy cuidadoso es en que esos avances sí cumplan con lo que tiene establecido la ley como requisitos mínimos o, si se va a salir de esos requisitos, esté suficientemente sustentado para que quien aprueba pueda hacerlo con seguridad. 
 
La SAI también habla de no tomar "medidas extremas" en lo relacionado con la orden de demolición, ¿por qué se cuestiona esa decisión si ya quedó en firme y el proceso está en curso?
Una medida extrema es que yo ordene una demolición cuando no es requerido y otra medida extrema es lo contrario, que no se ordene una demolición cuando debería de hacerlo. El llamado que queremos hacerle a la administración es a que mire si esas estructuras son susceptibles de ser reparadas y si así pueden cumplir las normas y ofrecer toda la seguridad del caso. Pero si definitivamente, después de los estudios técnicos se demuestra que es imposible, mal haríamos en decir que no se tomen las medidas que hay que tomar. Lo que queremos resaltar es que antes de tomar esas medidas extremas estemos muy seguros de que estamos suficientemente documentados técnicamente para tomar esa decisión.
 
Pero la decisión de demoler está sustentada en un concepto técnico. Parece más bien que lo que hay es un debate de opiniones sobre los costos y la posibilidad de reparar.
Una cosa es que algo sea técnicamente viable y otra cosa es el costo, hay que diferenciarlas aunque están íntimamente ligadas. Lo que decimos es que si el dueño de un proyecto está dispuesto, porque la ingeniería se lo permita, no porque él crea, a hacer una reparación y a asumir los costos, esa es una alternativa. Lo que vemos desde la ingeniería es que una reparación se debe hacer dentro del marco de la normatividad vigente, de tal manera que la estructura después de la reparación quede cumpliendo normas.
 
Hay que recordar que algunas de las personas vinculadas en procesos penales y administrativos por la situación de Space y otros proyectos son socios de la SAI, ¿cuál es la posición de la organización frente ellos? Nosotros como asociación profesional tenemos la obligación de ser respetuosos del debido proceso. La SAI no es la entidad que otorga matrículas profesionales o sanciona. Para eso existe el Consejo Profesional Nacional de Ingeniería que tiene bajo sus responsabilidad la vigilancia. Tengo entendido que esos procesos se están adelantando. Las decisiones que alrededor de eso tenga que tomar la SAI están supeditadas a los organismos que controlan o sancionan el ejercicio de la profesión.
 
Álvaro Villegas, socio del grupo CDO presentó su renuncia a la presidencia de la SAI pocas horas después de la tragedia de Space, ¿la familia Villegas sigue participando y teniendo influencia en las discusiones sobre este caso y otras decisiones de la asociación?
Desde el momento en que ocurrió la catástrofe, el ingeniero Álvaro Villegas presentó su renuncia a la SAI y no ha intervenido en ninguna de las discusiones que se han hecho alrededor de esto. Él sigue siendo uno de nuestros socios, pero ni la constructora ni en particular la familia Villegas ha tenido injerencia en nada al interior de la SAI, ni en este tema, ni en ningún otro.
 
Ustedes piden que la situación de Space y de otros proyectos de CDO se entienda como la actuación particular de algunos profesionales y no como un fenómeno generalizado de la ingeniería en Antioquia, ¿cómo se puede reconstruir la confianza cuando son por lo menos cinco los proyectos con deficiencias estructurales en el Valle de Aburrá?
La ingeniería antioqueña se ve afectada por este tipo de situaciones, pero también es claro que nos tenemos que remontar a la historia. ¿Por qué decimos que no es algo generalizado? estamos de acuerdo en que hay varias edificaciones que han presentado problemas, lo ideal es que no sea una, ni dos, ni tres, eso debería ser cero. Pero también es una realidad que la ciudad está llena de proyectos que no han mostrado deficiencias y que están operando desde hace mucho tiempo. Cuando uno confronta algunas edificaciones que tienen problemas con lo que muestra la ciudad durante tanto tiempo de desarrollo de la ingeniería se da cuenta de que no puede ser un elemento generalizado.
 
¿Por qué después de tanto tiempo de espera por un pronunciamiento, la SAI en su comunicado no menciona a las víctimas ni a los afectados por estos proyectos?
Ocurrió la catástrofe en octubre y anunciamos que íbamos a ser muy respetuosos, el primer punto de ese comunicado era relacionado con las víctimas, no solamente lamentando el hecho sino solidarizándonos con ellas. Ahora no los mencionamos porque queríamos ser respetuosos de los procesos que ellos, en toda su libertad, vienen desarrollando con la constructora. No quisimos mezclar ese sentimiento, que sigue siendo de respeto y de consideración, con un pronunciamiento que queríamos que fuera enteramente técnico. No queríamos que el comunicado se interpretara como si nos estuviéramos apoyando en el dolor de las víctimas.