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HISTÓRICO
Madame Bovary está de visita en Medellín
  • Madame Bovary está de visita en Medellín | Michelle Williams Gamaker en la videoinstalación Madame B. FOTO Manuel Saldarriaga
    Madame Bovary está de visita en Medellín | Michelle Williams Gamaker en la videoinstalación Madame B. FOTO Manuel Saldarriaga
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 18 de mayo de 2014

Cuatro pantallas que forman un cuadrado. Si se mira una, no se puede ver la otra. Es un juego que hace parte del experimento de narración audiovisual de la videoinstalación Madame B. Exploraciones en el capitalismo emocional, de Mieke Bal, crítica y teórica de arte y literatura, y Michelle Williams Gamaker, videoartista, del que Lucrecia Piedrahíta hizo la curaduría.

El tema empieza en Madame Bovary, la novela de Flaubert. Desde ahí reflexionan —también lo hicieron en una película— sobre el capitalismo emocional, mientras dejan que el visitante se sumerja en un universo de fragmentos de su vida. Michelle estuvo en Medellín y conversó.

¿Por qué Mieke y usted decidieron trabajar sobre Madame Bovary?
"Es una larga historia, pero un proyecto previo nos llevó a ver que era un caso de locura. Y luego empezamos a considerar lo que significa locura social porque siempre está alrededor nuestro, específicamente por razones como las crisis económicas. Nos dimos cuenta de que hay una locura cultural en la forma desmedida cómo la gente va de compras, cómo se endeuda. Las familias gastan más allá de sus límites y esto está creando una presión social que nosotros identificamos como capitalismo social. Así que creemos que este era justamente el momento preciso y revisamos textos clásicos de Flaubert, como Madame Bovary, e intentamos actualizarlo. Lo elegimos porque es actual".

¿Y cómo actualizarlo?
"En realidad lo que nos pareció interesante de Flaubert es que descubrimos que era un posmodernista. En realidad se adelantó a su tiempo e hizo una historia que si bien es de su tiempo, en nuestro punto de vista se traspasa hasta hoy. ¿Cómo lo hacemos? Tratamos de no hacerlo de manera histórica. Por eso llamamos a este proyecto un drama de periodo. Mieke tiene un concepto sobre el anacronismo, la idea de que uno no es fiel con un hecho histórico, con una cronología. Por eso es que si uno decide traer a hoy un texto de 1.800, uno lo hace jugando con los estilos, utilizando viejos textos, pero incorporando nuevos. Por ejemplo, en este proyecto hay un diálogo extraído directamente del libro, pero también vas a escuchar que tenemos textos de Dr. Field, de U2, de nuestros propios guiones, actualizando ciertos momentos del libro porque serían imposibles de recrear. Hay una gran escena en la que Charles tiene que hacer una cirugía. Nosotros no podíamos hacerlo porque técnicamente era complicado, así que decidimos llevar a Charles a un show de chequeo y falla, porque es un tipo promedio, no es supertalentoso, es solo un buen hombre. Va al chequeo y no es muy impresionable, y Emma, que está desesperada por ver lo talentoso que es, por amarlo y pensar cómo ella se va a volver famosa, y él resulta ser tan desalentador. Tratamos de buscar formas astutas para sobrellevar el proyecto económicamente".

¿Por qué pensar en un espectador activo?
"Uno escucha con frecuencia sobre la exhibición de Emma, la instalación de Emma, pero aquí emerge de esos conceptos una Emma diferente que hace que el espectador se vincule más. No queríamos unos espectadores pasivos sino verdadera y activamente comprometidos. Sentimos que los videos tienen un cualidad efectiva porque están hablando de preocupaciones reales en las situaciones modernas. Y yo sinceramente espero que tanto hombres como mujeres puedan identificarse con algunas de las presiones sociales en las que Emma se encuentra".

¿Madame Bovary existe hoy?
"Yo creo que sí. Lo que es diferente ahora es que las mujeres tienen muchas más opciones. Esencialmente aun somos feministas. Al final, de corazón, este es un proyecto feminista. Creo que Flaubert también era un feminista. La diferencia está en que Emma realmente no tuvo las opciones disponibles, lo que la condujo al arsénico, al suicidio. Si miras la escena 8, el final, hemos tratado de presentar tres escenarios diferentes en los cuales pudo terminar su vida.

En 2010 pudo haberse divorciado. En 1950 pudo haber sido clasificada de loca y llevada a un manicomio y en 1800, como sucedieron los hechos. La diferencia está en la habilidad que tuvo de tener ayuda. Este es un modelo que encontramos en muchas partes. La falta de dinero ha llevado a mucha gente a comportarse como Emma, el capitalismo conduce a lo que necesito, un lenguaje que te lleva a comprar de manera compulsiva. Esto visto desde la óptica sociológica"