HISTÓRICO
Meditar, para sanar cuerpo y mente
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    Meditar, para sanar cuerpo y mente |
Por NATALIA OSPINA | Publicado el 18 de enero de 2014

Es un control total de la mente y una conexión espiritual con la divinidad de cada persona. Aprender a meditar es cuestión de tiempo, práctica y una buena guía. También es cosa de paciencia, pues para quienes apenas comienzan en esta disciplina lograr la concentración puede resultar complicado.

"Hay que saber que todos pasan por eso, por el mismo proceso, la mente se distrae y arranca a mil, eso es normal. Por eso, hay que comenzar de a poco, con meditaciones cortas que paulatinamente se van alargando", explica Ana María Correa Mas, maestra de Anisha Yoga.

Quienes saben del tema y han logrado un profundo estado meditativo hablan de una experiencia que además de lograr beneficios físicos, "permite alcanzar un estado de paz y amor. Es una experiencia espiritual que logra mucho más de lo que se logra en un estado normal", señala Cristina Mejía, profesora de Atman Yoga.

Las bondades
Físicas, mentales y emocionales. En esos tres aspectos, pudiera decirse, actúa la meditación, gracias a que es un estado de total descanso y las ondas cerebrales disminuyen su frecuencia. "La meditación es una herramienta que a partir de las últimas décadas ha logrado difundirse a lo largo del mundo occidental y hoy por hoy es no solo recomendada para pacientes que sufren de múltiples enfermedades a todo nivel, sino que además su práctica es requerida en el mundo empresarial y de la misma manera, su difusión hace parte de universidades y colegios de todo el mundo", dice Pablo Saldarriaga de la Torre, maestro de Asana Yoga Estudio.

Una práctica constante y bien hecha regula la presión sanguínea, disminuye los niveles de agotamiento, mejora el funcionamiento digestivo, reduce ansiedad y estrés y activa los procesos de regeneración celular, entonces rejuvenece.

En los demás aspectos, la meditación mejora la capacidad de concentración, desarrolla la memoria, despierta la creatividad, la capacidad de reacción, aumenta la autoestima y permite superar inseguridades y fobias.

"La meditación se usa en múltiples casos en enfermedades de cualquier tipo, pues no solo regula los procesos fisiológicos, sino que además te pone en una posición clara y razonable frente a tu enfermedad, ayudándote a entenderla y a enfrentarla de manera amorosa. La meditación es también utilizada en tratamientos contra las adicciones", agrega Pablo.

Disponga el espacio
No es necesario un lugar excepcional para la práctica de esta disciplina. Basta con un "rinconcito" en la casa, un espacio íntimo dedicado a la meditación. Incluso, velas o incienso pueden ornamentar ese lugar.

Para empezar a meditar, 15 minutos pueden ser suficientes y a medida que se avanza también incrementar el tiempo. "Es mejor meditar todos los días poco tiempo que una vez larga. Hay que arrancar con un tiempo fácil y cuando se le va sacando el gusto, gradualmente aumentar", aconseja Cristina.

Aunque no existe un momento específico del día en el que se deba meditar, los expertos aconsejan hacerlo cuando está amaneciendo o cuando cae la tarde, pues en ese momento la atmósfera está cargada de mucha vibración espiritual y hay mayor flujo de energía.

Entre otras recomendaciones se habla de meditar con el estómago vacío, sentado con la columna recta porque ese es el eje central por el que circula la energía vital. El ambiente debe estar libre de ruido y a una temperatura cómoda, pues lo que se busca es el encuentro personal. Es ideal hacerla diaria, a la misma hora y en el mismo lugar, para crear un hábito.

"Para que logre su objetivo completo debe estar acompañada por un servicio desinteresado a la humanidad, llevar un estilo de vida sano y la práctica del Yoga", concluye Mejía.