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HISTÓRICO
Trece latinoamericanos y siete españoles han recibido el Nobel
  • Archivo Rigoberta Menchú recibió el Premio Nobel de Paz en 1992 por su trabajo a favor de la justicia social.
    Archivo Rigoberta Menchú recibió el Premio Nobel de Paz en 1992 por su trabajo a favor de la justicia social.

Trece latinoamericanos y siete españoles han recibido el NobelMadrid, EspañaTrece latinoamericanos y siete españoles, dos de ellos mujeres, han sido galardonados con los premios que desde 1901 se otorgan en memoria del químico sueco Alfred Nobel.

En el campo de la literatura son cinco los latinoamericanos e igual número los españoles que han sido distinguidos por la Academia sueca.

Cuatro latinoamericanos están en posesión del Nobel de la Paz, otros cuatro, dos argentinos y dos españoles, del de Medicina y dos (aunque uno de ellos, nacionalizado estadounidense) del de Química.

José Echegaray, matemático, ingeniero, político y dramaturgo, fue el primer español galardonado en 1904 con el Nobel de Literatura, al que siguió en 1922 el también dramaturgo madrileño Jacinto Benavente, precursor del teatro español del siglo XX.

En 1945, el Nobel de las Letras recayó en la poetisa chilena Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, que junto a José Vasconcelos participó en la reorganización de la educación pública en México.

Juan Ramón Jiménez, autor de Platero y yo, se convirtió en 1956 en el tercer español premiado con el Nobel de Literatura, y once años más tarde el escritor y diplomático guatemalteco Miguel Angel Asturias se convirtió en el segundo latinoamericano que se hacía acreedor del mismo galardón.

Realismo mágico colombiano
En 1971, el Nobel de Literatura recayó por segunda vez en un chileno, Pablo Neruda, seudónimo de Neftalí Reyes Basoalto, escritor, diplomático y político, autor de una obra impregnada de compromiso social.

Seis años más tarde, el español Vicente Aleixandre, miembro de la generación de poetas de 1927, recibió el galardón de las letras, distinción que en 1982 fue para el colombiano Gabriel García Márquez, autor de Cien años de soledad y máximo exponente del "realismo mágico".

El español Camilo José Cela y el escritor y diplomático mexicano Octavio Paz fueron los siguientes galardonados en 1989 y 1992, respectivamente, con el cuarto de los premios instituidos por Alfred Nobel en su testamento.

Con el Premio Nobel de la Paz han sido distinguidos cuatro latinoamericanos (dos argentinos, un costarricense y una guatemalteca).

Carlos Saavedra Lamas, profesor y político argentino, fue el primero en recibir este galardón en 1936 por su intervención en la conclusión de la guerra del Chaco, que en los años treinta enfrentó a Paraguay y Bolivia.

El segundo argentino fue Adolfo Pérez Esquivel, quien recibió la distinción en 1980, por "su defensa de los derechos humanos".

El político costarricense Óscar Arias y Rigoberta Menchú (Guatemala) fueron los siguientes premiados en 1987 y 1992, respectivamente.

A Arias se le concedió el galardón por su plan de pacificación para Centroamérica durante su primer mandato presidencial, y a Menchú "por su trabajo a favor de la justicia social".

Neuronas y ADN
En cuanto al tercer galardón instituido por Nobel, el de Medicina, éste ha sido entregado a dos españoles y a dos argentinos.

El médico Santiago Ramón y Cajal y el bioquímico Severo Ochoa obtuvieron la distinción de la medicina y la fisiología en 1906 y 1959, respectivamente. Al primero le fue concedida "por el establecimiento de la neurona como unidad básica de la estructura nerviosa", y al segundo "por sus trabajos para descifrar el código genético (síntesis del ADN)".

Los argentinos Bernardo Houssay y César Milstein recibieron el Nobel de Medicina en 1947 y 1984, respectivamente. A Houssay le reconocieron sus estudios de la glándula pituitaria, y a Milstein sus trabajos de inmunología.

En el campo de la química, el Premio Nobel le fue otorgado al argentino Luis Federico Leloir que, aunque nació en París, desarrolló todo su trabajo en Buenos Aires; y también al mexicano Mario Molina, si bien este último está nacionalizado estadounidense.

Leloir recibió el galardón en 1970 por "su investigación sobre los procesos en los que azúcares complejos se desintegran en hidratos de carbono más simples" y Molina en 1995 (compartido con el estadounidense Frank Sherwood Rowland y el holandés Paul Crutzen), por sus investigaciones sobre la capa de ozono y los gases que la destruyen.