Islandia volvió a ser el talón de Aquiles de la aviación europea: la erupción del volcán Grimsvötn, el pasado domingo, revivió lo sucedido hace un año cuando el glaciar Eyjafjälla, en el mismo país, provocó el peor caos conocido en la historia de la aviación comercial con la cancelación de 17 mil vuelos y más de 5 millones de pasajeros afectados.
Aunque el impacto no ha sido el mismo, el organismo de control del tráfico aéreo europeo (Eurocontrol), informó ayer que unos 500 vuelos fueron anulados y que Alemania cerró sus aeropuertos al norte del país.
Esta no es la primera vez que se paraliza parte del tráfico aéreo europeo. Estos colapsos se han vuelto habituales y los miles de millones de euros que se pierden ponen a la aviación de ese continente al borde de una crisis.
En diálogo con EL COLOMBIANO, el jefe de operaciones de Eurocontrol, Brian Flynn, explicó que a estas circunstancias "hay que sumar los costos que acarrean cambiar las rutas, la asistencia a los pasajeros que se han quedado en tierra y los gastos de mantener aviones anclados en varios aeropuertos".
Flynn advirtió que en los próximos días la situación podría complicarse, pues la nube está próxima a alcanzar Escandinavia, Dinamarca y parte del norte de Alemania, para luego continuar hacia el sur sobre Francia y España.
En los aeropuertos europeos, el ambiente entre los usuarios es de desconcierto e incomodidad. Miguel Cardona, un colombiano residente en Inglaterra que se aprestaba a viajar a Escocia por cuestiones laborales, afirmó que aunque allí no anunciaron el cierre de aeropuertos, "hay atrasos de más de 5 horas en la mayoría de los vuelos".
Expertos en aeronáutica aseguran que la nube de ceniza es un riesgo real. El piloto Andoni Nieto, del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), señaló que la ceniza contiene partículas que pueden afectar el funcionamiento de los motores. "El mayor temor no está en la falta de visibilidad si no en el miedo a que las cenizas volcánicas dañen los motores de los aviones y provoquen accidentes", explicó.
Y es que en estas épocas de crisis ambientales la industria aeronáutica y la economía europea no se pueden dar el lujo de improvisar su capacidad de maniobra cada vez que suceda un fenómeno natural de estas características.
La aviación busca soluciones
Empresas como Clean Sky (Cielos limpios) trabajan en soluciones para evitar esos episodios. Eric Dautriat, director del programa tecnológico europeo, explicó que en la actualidad su empresa trabaja en aviones que vuelen a través de la electricidad producida por las pilas de combustible. "Con un avión cargado con hidrógeno y que vuele, se evitan los problema de motor pues la visibilidad ya es un tema solucionado por los instrumentos de la aeronave".
Dautriat agregó que otra alternativa importante, que ya tiene algunos avances, es la de los aviones a energía solar.
"Ya existe un avión con 200 metros cuadrados de células solares que genera la energía de un vehículo, pesa lo mismo que un jet pequeño y sus alas son como las de un Airbus 380", dijo.
Mientras la industria busca este tipo de soluciones, el cielo europeo se nubla y millones de personas deben ajustar sus planes de viaje. Igualmente, la economía sufre una erupción de pérdidas.
Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9