Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

¿Y quién es él?

  • Óscar Domínguez Giraldo | Óscar Domínguez Giraldo
    Óscar Domínguez Giraldo | Óscar Domínguez Giraldo
18 de agosto de 2010
bookmark

Los colombianos se devanan las entendederas tratando de identificar a un caballero, delgado, ágil, infatigable, discreto, de gafas, sonriente, vestido como por la mamá, hecho para la protocolaria genuflexión.

Lo vimos hasta el cansancio en la posesión del presidente JMSantos, y luego en el encuentro de éste en Santa Marta con una sudadera loba que llevaba por dentro a un señor platudo, apellidado Chávez. El remiendo de las relaciones con el vecino pudiente y mala paga, le debe mucho a sus exquisitas maneras.

Este bogotanísimo ciudadano se intitula Julio Riaño y aspira a la inmortalidad como Jefe de Protocolo de la Cancillería.

El doctor Julito no vive su vida. Vive la ajena. Su oficio es impedir que sus jefes le den en la jeta a las normas protocolares. Un Carreño a la criolla.

Como los de su oficio, debe acreditar que sabe oír y ver, pero también callar. Ahí radica el alfa y el omega de su destino. Con lo que ha oído podría escribir suculentas memorias.

No tiene que hablar. Ordena por señas. Sus jefes apenas le conocen la voz. Ignoran que en la intimidad es un formidable imitador de voces.

Acredita con creces irrevocable vocación de mandón. Le basta con hacer gestos: camine por aquí, hágase acá, no se salga de esa baldosa, agarre asá los cubiertos en una cena de hartos trinchetes.

Las delicadas maneras que Riaño exhibe en cada salida a la pasarela, ocultan a un hombre que no bebe, no fuma. Baila apretaíto.

Si la sonrisa se midiera por kilos podríamos concluir que la sonrisa de Julito Riaño pesa 510 gramos, por decir algo. Si pesara 511, sería excesivo, equivaldría a patear la lonchera, encarnaría al lagarto colombiano. Nunca se pasa de la raya.

Julito se atraviesa, luego existe. Tiene el don de la ubicuidad. Uno cree que lo van a atropellar. Siempre sale indemne. Secretos del oficio.

Lleva en su equipaje varios juegos de mancornas y esos severos trajes que parecen rayados con tiza. Nunca falta una miniplancha en su equipaje. Es un hacha en el arte de almidonar camisas. La elegancia es un pecado que comete diariamente.

Y algo insólito en un as del Protocolo: usa zapatos de arcaicos carramplones para no pasar inadvertido. En los viajes que hace viaticando en dólares, es el último en acostarse y el primero en levantarse. Truco para atornillarse en el puesto.

Parece que tomará otros rumbos burocráticos, lo que tiene felices a quienes le dicen "Doctor Pantalla" porque ve un flash y se excita sin necesidad de viagra. Los gorilas del USApresidente Bush le exigieron que no le ocultara el sol a su Luis XIV de peluche.

¿Qué haría Julito sin a quién decirle adónde debe ir, dónde queda el baño, cómo y en qué momento callar, o decir la palabra inocua exacta? Averígüenle al propio Julito.

Te puede interesar

Las más leídas

Te recomendamos

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD