Una llamada telefónica interceptada al segundo capo al mando del cartel de Sinaloa, Ismael “el Mayo” Zambada, sirvió para que los organismos de Inteligencia de Estados Unidos y México determinaran que el hombre más buscado del planeta estaba en la ciudad de Los Mochis, en el Estado sinaloense.
De inmediato comenzó un cruce de información ultrasecreto entre la DEA, la NSA y la División de Inteligencia de la Secretaría de Marina mexicana, el único organismo de seguridad de ese país en el cual confían los estadounidenses. Todo hacía indicar que la cacería de Joaquín “el Chapo” Guzmán estaba a punto de terminar, luego de seis meses de su última fuga de la cárcel.Lea aquí: ¿Esta vez si extraditarán al “Chapo”?