La victoria de Kuczynski debería estar asegurada si primara la sensatez. Pero no siempre es así en la región.
Keiko Fujimori ha logrado su favoritismo apelando a una fuerte campaña y una inversión alta en publicidad, evidente en cualquier calle de Lima u otra ciudad principal del país.
FOTOreuters
Las elecciones peruanas del domingo pasado dejan para la segunda vuelta, que tendrá lugar en junio, a dos candidatos —Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski— que representan dos opciones meridianamente claras. La primera, hija del dictador que cumple 25 años de cárcel por los crímenes y robos que cometió durante los diez años en que gobernó el Perú, constituiría una legitimación de aquella dictadura corrupta y sanguinaria y un retorno al populismo, a la división enconada y a la violencia de los que el país había comenzado a salir desde que recuperó la democracia en el 2000. La segunda, un reforzamiento de la línea democrática y del progreso institucional y económico que ha convertido al Perú en los últimos quince años en uno de los países más...