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El populismo encontró templo en Santa Sofía

  • Con el apoyo del Tribunal Superior, el presidente de Turquía convirtió el lugar, hasta ahora museo, en mezquita. Una jugada política con mucha historia detrás. FOTO CORTESÍA
    Con el apoyo del Tribunal Superior, el presidente de Turquía convirtió el lugar, hasta ahora museo, en mezquita. Una jugada política con mucha historia detrás. FOTO CORTESÍA
El populismo encontró templo en Santa Sofía
Por Sergio Andrés Correa | Publicado el 20 de julio de 2020

Con el apoyo del Tribunal Superior, el presidente de Turquía convirtió el lugar, hasta ahora museo, en mezquita. Una jugada política con mucha historia detrás.

Cuenta la leyenda que si alguien introduce el dedo pulgar en un pequeño orificio perforado en el denominado “pilar que llora”, una de las columnas del ala norte de la Basílica de Santa Sofía, en Estambul, y logra girar la mano entera, automáticamente se convierte en turco. Y esa historia se quedó grabada en la memoria de Paula Roldán desde hace dos años, cuando visitó el mítico lugar en compañía de su padre.

“Cuando él terminó de girar, empezó a pronunciar sonidos raros, supuestamente hablando en turco, a manera de broma. Pero más allá de esa anécdota, lo más impresionante de Santa Sofía es sentir que uno está recorriendo a pie las páginas de un libro. Saber todo lo que ese lugar ha representado en la historia de la humanidad y de alguna manera poderlo vivir, hace erizar la piel”, dijo.

Por eso, para ella, la decisión que hace una semana tomó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, con el apoyo del Tribunal Superior de ese país, de revocarle el carácter de museo a ese sitio patrimonio de la humanidad y convertirlo por segunda vez en sus casi 1.500 años de historia en una mezquita, no pasa desapercibida. Aunque, reconoce, su opinión se ha ido transformando.

Ella, abogada medellinense, llegó a Turquía hace año y medio para quedarse. El amor la motivó a dejarlo todo y adaptarse a una cultura ajena y a una forma diferente de ver el mundo: “Vine para casarme con mi novio turco, a quien conocí en 2013 en Estados Unidos. Este es un país fascinante, con una variada mezcla de costumbres y religiones. Pero hay muchas normas sociales a las que cuesta mucho acostumbrarse”.

Cuando Paula se dio cuenta del nutrido movimiento social y político que buscaba que Santa Sofía fuera convertida en una mezquita, inmediatamente lo relacionó con una jugada del presidente Erdoğan para ganar votos: “Él siempre ha sido un político hábil, que complace a la gente con lo que pida. Recientemente en Turquía han surgido dos partidos que le hacen oposición y por eso lo evidente era que él buscara ganar más simpatías entre las mayorías musulmanas. Alguien que por 17 años ha estado en puestos de poder sabe bien cómo mantenerlo”.

Pero después de varias conversaciones con su esposo sobre el tema, la percepción de Paula empezó a cambiar. “Los turcos son demasiado patriotas y este movimiento que buscaba que el museo volviera a ser mezquita logró convertir esa petición en un tema de interés nacional. Por eso para los turcos esto es una ganancia religiosa y cultural muy grande. Hoy pienso que con la decisión, se le suma una etapa más a un edificio tan histórico y eso lo va a hacer mucho más valioso en el futuro”, manifiesta desde la ciudad de Eskişehir, en conversación con EL COLOMBIANO.

Pero la comunidad internacional no está de acuerdo. El Gobierno de Grecia consideró la conversión del museo en mezquita como una provocación y denunció la decisión ante la Unesco. Ese organismo de Naciones Unidas, a su vez, emitió un comunicado en el que lamenta “que la determinación turca no haya sido objeto de diálogo”. Morgan Ortagus, portavoz del Departamento de Estado de EE. UU. declaró, por su parte, que “estamos decepcionados. Esperamos escuchar los planes del presidente Erdoğan para que Santa Sofía siga siendo accesible para todos”.

La Roma de oriente

Pero, ¿por qué el antiguo templo se ha convertido en el epicentro de semejantes tensiones políticas y religiosas? Para comprenderlo, Jesús David Cifuentes, profesor de Religiones del Mundo de la Universidad Pontificia Bolivariana, sugiere dar un vistazo a la historia de Estambul.

“En el año 313, cuando el emperador Constantino vuelve a permitir la libre práctica del cristianismo, el territorio que hoy conocemos como Turquía hacía parte del Imperio Romano. Pero Constantino dividió el imperio en dos y fundó Constantinopla, hoy Estambul, como capital de la región oriental”, explica.

Empezaron a surgir numerosos conflictos entre Roma y Estambul por el protagonismo de cada una en el Imperio. “Constantinopla estaba más permeada por las tradiciones griegas y por eso desde Roma era vista como una ciudad de gente vulgar. Esa visión se trasladó a la religión. En el año 380, el emperador Teodosio convierte al cristianismo en la religión oficial del Imperio Romano y el Papa empieza a usar los símbolos imperiales, como una muestra de que el poder era compartido”, añade el académico.

Por eso, señala, “hay una teoría del escritor Isaac Asimov, quien afirma que cuando empezó la caída del Imperio en el 464, realmente no fue Roma la que cayó, cayó el sistema, pero fue el Papa quien tomó todo el poder”.

En el 537 se erige Santa Sofía como templo cristiano, pero los celos y las peleas entre Roma y Constantinopla dieron pie a un divorcio definitivo. “A partir de 1045, el obispo de Roma, es decir, el Papa, y el obispo de Constantinopla, es decir, el patriarca, empiezan a tener discusiones teológicas muy profundas. No se pusieron de acuerdo y como se dice popularmente ‘partieron cobijas’ en lo que se llamó el Cisma de Oriente. Surgió la iglesia Católica Apostólica Romana, cuya sede es la basílica de San Pedro en Roma, y la iglesia Católica Oriental, que hoy conocemos como iglesia Ortodoxa cuya sede fue la basílica de Santa Sofía en Constantinopla”, acota Cifuentes.

Para el profesor, eso explica que Santa Sofía sea un lugar tan importante para el cristianismo. “Fue por 11 siglos un templo cristiano, hasta que los otomanos invadieron la ciudad y la conquistaron. Ahí fue la primera vez que se convirtió en mezquita, en 1453”.

Posteriormente, en 1935, el presidente Mustafa Kemal Ataturk, padre de la Turquía democrática moderna, convirtió el lugar en un museo, bajo la premisa de que fuera un espacio para preservar la historia del país, abierto a personas de todos los credos.

Y en ese orden, concluye, “si bien no podemos negar que la reciente decisión de que Santa Sofía deje de ser un museo puede ser un proceso de apropiación propiciado por un gobierno que en este momento es musulmán, la basílica es un sitio de interés para la cultura y la historia de toda la humanidad. Santa Sofía es un balcón a la historia de occidente y por eso debería seguir siendo un museo y estar abierta al acceso de todos”.

Llamar la atención

Recep Tayyip Erdoğan, llegó a la presidencia en 2014, de la mano del partido islamodemócrata AKP. Con ese punto como referente, Mauricio A. Montoya, magíster en Historia y Memoria de la Universidad Nacional de La Plata, considera que el cambio de uso del edificio de Santa Sofía “es una actitud que en términos de América Latina uno podría llamar populista, motivada porque, en los últimos años, Erdoğan ha tenido detractores dentro y fuera del país, al punto que hay quienes lo llaman ‘el anti Ataturk, casi como señalando que tiene pensamientos retrógrados”.

Añadió el experto que “hay que recordar que a Erdoğan hace unos años ya le hicieron un golpe de Estado, lo que muestra que él viene debilitándose institucionalmente. Por eso, para ganar adeptos, toma esta decisión. Y en el panorama mundial actual, con la pandemia, hemos visto que los líderes mundiales no solamente están tomando medidas populistas, sino también autoritarias. Cuando el mundo está volcado a mirar el coronavirus, se ha despertado un deseo mayor de los líderes políticos de tomar decisiones por cuenta propia, sin consultar a sus ciudadanos y también de llamar la atención a como dé lugar”.

Infográfico
en definitiva

Las paredes de Santa Sofía resguardan siglos de historia en los que se funden oriente y occidente. Para analistas, no debe ser templo sino lugar de preservación cultural y patrimonio.

Contexto de la Noticia

radiografía “No debe ser un lugar de división”

El Centro de Diálogo Interreligioso Rey Abdullah Bin Abdulaziz, de Viena, expresó su preocupación por la reciente reconversión de la antigua basílica de Santa Sofía en mezquita. En un comunicado, la Junta Directiva, integrada por representantes de cinco religiones, considera que “el estatus único de Santa Sofía, que hasta ahora había sido museo, ha representado durante el último siglo un faro universal de consenso interreligioso basado en principios comunes de diálogo, respeto mutuo y paz” y que con la decisión “se corre el riesgo de devaluar los esfuerzos de dirigentes religiosos y autoridades para evitar que la religión se utilice como catalizador de la división”, por lo que exhorta a que el lugar “conserve su importancia histórica”.

Sergio Andrés Correa

Tengo la maleta siempre hecha y mi brújula, que por lo general apunta al sur, me trajo al periodismo para aclarar mi voz. Busco la pluralidad y no le temo a la diferencia.


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