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Conozca los tremendos papás de la naturaleza

En la naturaleza, muchos machos se encargan de la crianza. Ejemplos para celebrar el Día del Padre.

  • Padres ejemplares: Caballito de mar, mico nocturno, araña de Brasil, rana de cristal, gallito de ciénaga y Arawana azul. FOTOS Esteban Vanegas, Juan Felipe León León, Camila Basto, Gustavo Requena, Getty y Sstock.
    Padres ejemplares: Caballito de mar, mico nocturno, araña de Brasil, rana de cristal, gallito de ciénaga y Arawana azul. FOTOS Esteban Vanegas, Juan Felipe León León, Camila Basto, Gustavo Requena, Getty y Sstock.
  • Foto Juan Felipe León León
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  • FOTO Getty
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  • FOTO Camila Basto
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  • Foto Gustavo Requena
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  • FOTO Esteban Vanegas
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  • FOTO Sstock
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Por Helena Cortés Gómez | Publicado el 21 de junio de 2020

Hace mucho frío. La sensación térmica es de -60°C, pero no importa. Los pingüinos emperador tienen sus hijos en el invierno (es que es largo, desde marzo hasta octubre). Las hembras ponen un único huevo y lo abandonan, deben irse de viaje: recorrerán hasta 80 kilómetros para llegar al mar, comer peces y calamares y devolverse con su barriga llena para regurgitar el alimento y dárselo a su bebé. En casa, mientras tanto, el macho calienta los huevos recién puestos. Los pone en equilibrio sobre sus patas y los cubre con su piel emplumada. Hace las veces de canguro durante dos meses en que no come nada y queda al libre albedrío de la Antártida. Cuando ella regrese, él irá al mar.

Es un buen padre, y no es el único en la naturaleza. También está el macho del pez arawana que resguarda en su boca las crías durante 60 días. Ni un solo bocado en ese tiempo con tal de proteger a sus hijos.

La protección y crianza de los bebés a cargo de los padres es común en los vertebrados, los biólogos lo llaman cuidado parental. En alrededor del 80 % de las aves y cerca del 6 % de los mamíferos, por ejemplo, tanto los machos como las hembras invierten bastante tiempo y energía en ponerle atención a sus crías. Esto, a diferencia de algunos invertebrados que en su evolución han apostado por otra estrategia para sobrevivir y reproducirse: los padres producen grandes cantidades de descendientes, pequeños, generalmente en forma de huevos, que eclosionan y ya son autosuficientes, como el caracol marino. Es decir, no necesitan a sus progenitores.

Eso sí, el cuidado exclusivo de los machos es raro en todo el reino animal, pero se ha observado con más frecuencia en algunas ramas del árbol evolutivo de la vida, incluyendo ciertos peces y ranas. En estos primeros, alrededor del 28 % de las 500 familias conocidas ambos padres muestran alguna forma de preocupación por las crías. En la mayoría de las veces (78 % del tiempo) un solo progenitor, generalmente el macho, se encarga de ellas, según se lee en la enciclopedia Fish physiology (Elsevier, 2011).

En las aves ambos padres cuidan de los pichones, se da hasta en el 90 %, cuenta Jaime Garizábal, biólogo ornitólogo de la Universidad de Antioquia. Por supuesto, hay excepciones. En algunas especies los machos son (exclusivamente) los que cuidan los nidos y los recién nacidos. Un estudio experimental publicado en la revista científica Ethology en octubre de 2019 encontró que tanto las hembras como los machos del cucal cejiblanco (Centropus superciliosus) duplicaron sus tasas de alimentación cuando su pareja estaba ausente del nido, para compensar el vacío de uno de los progenitores. Sin embargo, los polluelos mantuvieron su crecimiento solo cuando los machos estaban presentes, sin importar que las hembras se fueran. En el caso contrario, el crecimiento de los polluelos disminuyó.

Hay una gran diversidad de estrategias usadas por cada especie animal con el fin de proteger y cuidar a sus crías, resalta Garizábal: “La naturaleza es la mejor maestra que tenemos”.

Homenaje a los papás de la naturaleza, esos que son buenos ejemplos, en este Día del Padre.

Mico nocturno (Aotidae)
Los primates han mostrado la capacidad de reconocer la muerte y de guardar luto. También, coinciden los biólogos, dan muestras de empatía y son altruistas. En el caso de los micos nocturnos como el de la foto (Aotus lemurinus), que por lo general se asocian en grupos pequeños, la mamá es la encargada de alimentar a la cría, pero al pasar el tiempo y convertirse en infante, es el papá el encargado de cargarla la mayoría del tiempo. De hecho, el macho que transporta a sus hijos no se hace al frente al hacer recorridos nocturnos buscando alimento, sino en el medio para no arriesgar su vida y la de su pequeño ante los depredadores, cuenta Sebastián García Restrepo, biólogo de la Fundación Proyecto Primates Colombia de la Colección de Mamíferos del Museo de Historia Natural Universidad de los Andes. Los hermanos mayores, al ser juveniles o subadultos, igual cuidan a los hermanos memores. Para la mamá esta es una ayuda que reduce el gasto energético invertido en la descendencia. Ella suele incentivar su independencia alejándolos cuando las crías están apegadas y, tal vez, por el cansancio, sugiere García. Allí suele aparecer el padre, quien les enseña qué frutos comer y cuáles evitar. Su organización social podría ser la que impulsa este comportamiento: que sepan cuidarse entre ellos. A diferencia de los monos ardilla, araña o aulladores que andan en tropas de hasta cincuenta individuos para ser menos vulnerables.

Foto Juan Felipe León León
Foto Juan Felipe León León

Caballito de mar (Hippocampus Hippocampus)
En las 46 especies que conforman el género Hippocampus son los machos, y no las hembras, quienes tienen a los bebés. Pero antes de esto las parejas de caballitos de mar bailan durante horas en un ritual de apareamiento en el que entrelazan sus colas. Leslee Matsushige, conservadora asociada del Acuario Birch del Instituto Scripps de Oceanografía, explicó a NatGeo en 2017 que esta postura alinea el oviducto de la hembra con la bolsa incubadora que el macho tiene en el torso, en la que ella deposita cientos de huevos. El macho procede a fertilizarlos y luego a cerrar la bolsa del tamaño de una cuchara pequeña en la que los huevos madurarán y se convertirán en crías de peces (alevines). En el portal iSeahorse.org, un proyecto de conservación marina, se leen curiosidades sobre estos animales: algunos machos pueden tener las crías por la mañana y volver a quedar embarazados por la noche. Luego de una gestación que dura entre 14 y 28 días, según la especie, el macho padece contracciones que expulsan de su cuerpo a sus crías. Hasta 1.500 en cada camada. Hay caballitos que miden 2 centímetros de largo y otros que llegan a los 33 y, viven entre 1 y cinco años. ¿Y por qué ellos? Una publicación de Nature de diciembre de 2016 encontró duplicaciones de genes durante su evolución. Cuando esto sucede la copia del gen puede cumplir una función completamente nueva, por lo que se tiene la hipótesis que esto pudo provocar el embarazo masculino en estos animales.

FOTO Getty
FOTO Getty

Rana de cristal (Centrolenidae)
Los machos anfibios suelen pelear entre ellos, establecen territorios y cantan constantemente para atraer a las hembras. El cuidado parental aparece en varias familias de ranas, cuenta Camila Basto, bióloga de la Universidad del Quindío y parte del grupo de ecofisiología, comportamiento y herpetología (GECOH) de la Universidad de los Andes, quien ha hecho estudios sobre la influencia del cuidado de las crías en la supervivencia de los embriones de la Hyalinobatrachium valerioi o rana de cristal (ver recuadros). En el caso de las ranas venenosas (Dendrobatidae), conocidas como flecha, las mamás ponen los huevos en una charca y luego los abandonan. Son los machos los que se encargan de cuidarlos. Cuando los embriones rompen el huevo, ellos suben a los renacuajos a su espalda para buscar un lugar con buena protección como un tronco hueco o una bromelia. Los machos de las ranas de cristal (foto) tampoco tienen fácil su tarea. Los padres de las ranas de cristal, agrega Basto, producen unos nidos de espuma que resguarda sus huevos de enfermedades, depredadores y del estrés ambiental. Además, al sentarse sobre ellos, los hidratan y garantizan su supervivencia. Hay más de 40 estrategias reproductivas diferentes en los anfibios, una de ellas es esta de la cristal. Basto explica que, como es una fertilización externa, el macho actúa así para custodiar su huevos y garantizar que son sus descendientes quienes sobrevivirán.

FOTO Camila Basto
FOTO Camila Basto

Araña de Brasil (Iporangaia pustulosa)
La crianza de los hijos es difícil para los papás arácnidos de piernas largas que viven en la selva atlántica brasileña, pero sus esfuerzos no son en vano. El macho es el ama de casa, creando un nido y asumiendo los deberes de padre único. Después de aparearse con una hembra, ellos protegen sus vulnerables huevos de los depredadores, incluyendo otros machos: estas criaturas pueden ser caníbales. Los padres además limpian sus huevos para asegurarse de que estén libres de hongos.

Tener un padre que cuide de los huevos marca una gran diferencia en la naturaleza, de lo contrario serían presa fácil. Su dedicación es bien recompensada. Mientras cuidan a sus descendientes, los papás arácnidos pueden recibir las atenciones amorosas –y los huevos– de hasta 20 hembras, narra una publicación de la revista New Scientist del 11 de junio de 2014.

Foto Gustavo Requena
Foto Gustavo Requena

Gallito de ciénaga (Jacana jacana)
Esta ave asume de manera tan dedicada su rol de padre que casi no le deja responsabilidades a la hembra. En un estudio realizado en Panamá y publicado en la revista Animal Behaviour en octubre de 2004, los investigadores relatan que los machos eran los únicos que incubaban los huevos. Ellos también eran los únicos cuidadores de los polluelos para el 97 % de las crías. Sus tareas como padres incluían la asociación estrecha y continua con ellos, llevándolas a lugares para conseguir su alimento, criándolos durante las temperaturas frías y la lluvia, y manteniendo una vigilancia casi constante contra las amenazas de depredación.

Aunque se observó que las hembras estaban en capacidad de realizar todos estos comportamientos de cuidado directo de los pollos, lo hacían muy raramente (3 % de las crías) y solo cuando el macho no estaba disponible para proporcionar esos cuidados. Esto sucedió cuando las hembras pusieron nuevos huevos mientras que los machos aún cuidaban a los polluelos dependientes, o cuando los depredadores mataron a los machos, dejando a las crías indefensas y desatendidas. La única contribución regular por parte de las hembras era proporcionar una defensa contra los depredadores cuando el macho no pudo disuadirlos solo y necesitó ayuda.

FOTO Esteban Vanegas
FOTO Esteban Vanegas

Arawana azul (Osteoglossum bicirrhosum)
El arawana es pez saltador que se encuentra en el río Amazonas. Es uno de los peces comedores de insectos más grandes del mundo. Crece casi un metro de largo. Curiosamente, puede saltar un metro del agua del río para atrapar su alimento. En el libro Los secretos de los animales, su comportamiento y vida en sociedad (2016), de la Fundación Secretos para contar, se narra que el padre mantienen a salvo sus huevos dentro de la boca hasta que eclosionan. Ellos albergan cientos de crías, dejándolas salir de vez en cuando para explorar.

Sin embargo, siempre tiene especial cuidado en buscar a cada uno de ellos y los succiona de nuevo a su interior para mantenerlos a salvo de los depredadores. Un estudio que tomó datos por 13 años en el Amazonas del Brasil y publicado en la revista Neotropical Ichthyology, de marzo de 2014, sugiere que este comportamiento, raro en los peces, se explica porque son monógamos.

Cuando el macho es el responsable, como en el caso de este pez, “se cree que existe una relación entre la alta inversión energética y la certeza de la paternidad”.

$!FOTO Sstock
FOTO Sstock
Helena Cortés Gómez

Periodista, científica frustrada, errante y enamorada de los perros. Eterna aprendiz.


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