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La ocelote albina no es un síntoma de la fragmentación de los bosques

La felina encontrada en Amalfi en 2021 se convirtió en el centro de una discusión sobre el origen de su existencia y la influencia de los problemas ambientales, sin embargo, hasta el momento no hay una evidencia científica que soporte esta teoría.

  • La ocelote albina descansando en el Parque de la Conservación en Medellín. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
    La ocelote albina descansando en el Parque de la Conservación en Medellín. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
  • Estudios genéticos de dos laboratorios distintos identificaron a la felina de Amalfi como un ocelote. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
    Estudios genéticos de dos laboratorios distintos identificaron a la felina de Amalfi como un ocelote. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
  • La felina fue encontrada el 23 de diciembre de 2021. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
    La felina fue encontrada el 23 de diciembre de 2021. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
Por Nátaly Londoño Laura | Publicado el 08 de enero de 2023

A simple vista podría parecer un gato blanco. Más grande y robusto, por supuesto, pero a final de cuentas, un gato. Sin embargo, los estudios genéticos que le realizaron en el Laboratorio de Genética Animal de la Universidad de Antioquia y el Laboratorio de Identificación Genética Forense de Especies Animales de la Dijin, concluyeron, a finales de diciembre de 2022, que el individuo pertenece a la especie felina leopardus pardalis (ocelote), la tercera más grande de Colombia después del jaguar y del puma.

Esos resultados acapararon la atención mundial: “Hallazgo de primer ocelote albina alerta a científicos: aseguran que revela realidad preocupante”. “El primer ocelote albino conocido en el mundo angustia a los científicos”. “Hallazgo de primera ocelote albina alerta sobre deforestación en Colombia”, se leyó en la prensa nacional e internacional. No obstante, esos titulares no fueron del todo ciertos.

También en una entrevista en video con EL COLOMBIANO, el pasado 28 de diciembre, Jorge Aubad, director del Parque de la Conservación de Medellín (antes Zoológico Santa Fe), precisó sobre el hallazgo de la ocelote: “Para mí es una muestra de la fragmentación de los bosques, eso los lleva a un aislamiento entre poblaciones por lo que se empiezan a reproducir entre ellos mismos (...) y es una discusión que vale la pena, es decir, detrás de la felina albina hay un problema ambiental”.

Una opinión que difiere con la de Andrés Arias, magíster en Bosques y Conservación de la Universidad Nacional de Medellín y doctor en Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México: “El contexto no es como lo están mostrando. Un albinismo puede ser simplemente la mutación de un gen, del gen que produce la melanina, y eso no es una señal de deterioro poblacional. Para saber eso tendríamos que hacer un análisis particular en toda esa zona de Amalfi donde fue ubicada”.

Antes de precisar si hay o no un problema ambiental tras el hallazgo de la ocelote hay que aclarar el origen de su extraña condición genética.

Una cuestión de genética

A simple vista un ocelote no tiene rasgos tan distintos a los de sus primos, los margays, los tigrillos o los yaguarundíes. Son de tamaño mediano, pesan alrededor de 11 kilos y tienen una cola pequeña de forma cilíndrica. Su pelaje es corto y manchado, sus orejas grandes y sus zarpas (manos de ciertos animales cuyos dedos no se mueven con independencia unos de otros) poseen una especie de almohadillas que le permiten caminar sin hacer ruido. Además, las uñas afiladas realizan una función retráctil perfecta para la caza y los ojos están muy bien adaptados a los cambios de ambiente: pueden contraer la pupila ante una luz muy intensa y expandirla por completo durante la oscuridad.

Pero la ocelote que fue estudiada por los laboratorios en Antioquia para descubrir su taxonomía posee una condición particular: es albina y es ciega. O sea, “posee una condición genética, de carácter hereditario y de transmisión autosómico recesivo, caracterizado por la escasez de la pigmentación en la piel, el pelo y los ojos, debido a la ausencia de melanina en su cuerpo”, explica Jéssica Arias, candidata a doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Javeriana.

Y agrega que cuando nacen este tipo de crías albinas en la fauna silvestre lo más común es que mueran ya que la visibilidad que les brinda un pelaje blanco intenso ante sus predadores, o la variedad de complicaciones en la salud que presentan, las vuelven vulnerables en su entorno, por lo que haberla encontrado garantiza su supervivencia y el disfrute de una buena vida.

Estudios genéticos de dos laboratorios distintos identificaron a la felina de Amalfi como un ocelote. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
Estudios genéticos de dos laboratorios distintos identificaron a la felina de Amalfi como un ocelote. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry

Esto concuerda con un caso que trae a colación Manuel Ruíz García, doctor del Laboratorio de Genética de Poblaciones de la Universidad Javeriana: “Me parece oportuno hablar de Copito de Nieve, un gorila albino que vivió durante 39 años en el Zoológico de Barcelona gracias a que cayó en manos de Jordi Sabater Pi, un famoso etólogo que al darse cuenta de que el animal era totalmente inusual se lo llevó a un espacio habituado para él y le brindó los cuidados que requería para sobrevivir. Es un caso exactamente idéntico en condiciones naturales, pues de no haber sido encontrado el gorila habría muerto siendo joven”.

Y es que cuando unos campesinos asentados cerca del Cañón de El Mata, un paraje a cuatro horas del casco urbano de Amalfi, se encontraron a la felina y buscaron a las autoridades ambientales, esta les llamó la atención puesto que su apariencia no era nada común entre los animales que viven en la zona, por eso y casi de inmediato un equipo médico veterinario se desplazó hasta el pueblo para brindarle la atención que requería.

“Nosotros por las fotos sospechamos que pertenecía a la fauna silvestre, mientras que si se le preguntaba a personas del común fácilmente lo confundían con un gato doméstico porque cuando nacen son similares”, detalla Ana Cristina Fernández Salazar, coordinadora de un convenio entre Corantioquia y la Universidad CES, que busca la protección de la fauna silvestre. Así que después de estabilizarla empezaron a analizar su información genética con el fin de saber a qué especie pertenecía.

Los análisis tardaron casi un año en arrojar información concluyente y confiable, entonces para recapitular: es una ocelote, es albina, es ciega y por su condición no puede ser regresada a su hábitat natural.

Sobre su hallazgo, Fernández cuenta que existen dos posibilidades que se presentan casi imposibles de confirmar pero que es importante tenerlas en el tintero. La primera le apunta a que “a veces las madres pueden decidir destinar los recursos a las crías que tienen mayor posibilidad de sobrevivir” y por eso los campesinos la encontraron en soledad.

La segunda tiene que ver con que las madres felinas después de parir tienen la obligación de salir a cazar para comer y así poder producir leche, por lo que dejan a sus crías solas, y justo en ese momento cuando la mamá está fuera de la madriguera alguna persona pasa por ahí, cree que la madre la abandonó y la recoge. ¿Cuál de las dos situaciones ocurrió en el caso de esta ocelote?. “No tenemos idea, pudo haber sido cualquiera, y es chévere que esto también se aclare”, puntualiza.

Ahora hay que regresar a esclarecer el tema de los bosques fragmentados y la influencia que estos tienen en la vida de las especies que habitan los territorios verdes del departamento. Para ello hay una pregunta puntual: ¿las condiciones ambientales y del entorno afectaron en algo la mutación genética en la ocelote?

Ruíz responde directamente: “He visto por ahí que comentaban que esto lo que demuestra es que algo terrible está sucediendo en los bosques y en las selvas colombianas, y no necesariamente, es decir, el hecho es que la característica del albinismo, aunque esté en una frecuencia muy baja, está presente en algunos individuos que en cualquier momento se pueden cruzar entre sí y dar como resultado una cría con esta naturaleza. Por ejemplo, Copito venía de la selva de la entonces Guinea Española y eso era selva pura, ahí no había deforestación”.

“Es cierto —se suma Arias, la candidata a doctora, a la conversación—. No podemos decir que hay una relación directa entre las condiciones ambientales y el albinismo sin antes hacer estudios genéticos que nos permitan ver si hay niveles de endogamia, porque esa es una condición genética que puede afectar a cualquier animal”.

Por otra parte, Leidy Tatiana Rengifo Carvajal, coordinadora del grupo de Biodiversidad, Bosques y Restauración de la Subdirección de Ecosistemas de Corantioquia, anota un último comentario sobre este tema: “Para nadie es un secreto que la fragmentación y la pérdida de los bosques generen pérdida de hábitat de los animales silvestres, yo creería que no tendríamos que hacer una ecuación tan formulada para llegar a esa conclusión, pero no estamos seguros en ningún momento de que la deforestación ocasione una condición en un animal, y mucho menos en esta de albinismo, para llegar a esa conclusión tendríamos que hacer un estudio en el que se defina si esa disminución, pérdida y fragmentación pueden generar este tipo de cosas. Nuestra opinión o nuestra posición es: conocemos la realidad de la deforestación en nuestro departamento, pero no estamos seguros de que esto sea la causa del albinismo que presenta la felina rescatada”.

La felina fue encontrada el 23 de diciembre de 2021. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry
La felina fue encontrada el 23 de diciembre de 2021. FOTO Andrés Camilo Suárez Echeverry

Su hábitat natural

A simple vista se sabe de los ocelotes que son una especie de mamíferos carnívoros. Que habitan el continente americano teniendo como favoritos los ambientes tropicales aunque tampoco son infelices en las zonas montañosas y hasta en las semidesérticas. Que son uno de los felinos más importantes de la cadena trófica puesto que se alimentan de especies pequeñas como zarigüeyas, monos, murciélagos, conejos e incluso ciervos, caimanes, lagartos y serpientes. Que cazan aves y que son buenos pescadores. Que tienen un agudo comportamiento nocturno. Que son territoriales. Que son solitarios. Y que son una especie terrestre pero también arborícola (trepan en los árboles).

Todos, aspectos que se tuvieron en cuenta desde Corantioquia cuando se determinó que la felina blanca continuaría con su ciclo vital en el Parque de la Conservación. “El hecho de que nosotros como autoridad ambiental entreguemos animales a colecciones vivas significa que tenemos que seguir un proceso previo y posterior en cuanto al acompañamiento”, señala Rengifo. En ese proceso se establece el estado del animal y qué hacer con él: si atenderlo médicamente, liberarlo en su hábitat o enviarlo a un hogar de paso o definitivo en caso de que este no pueda sobrevivir por sí mismo.

Por lo tanto y después de un proceso largo en el que se esclarece que “la fauna silvestre es un bien del estado —precisa el director del parque—, que nosotros recibimos la tenencia de los animales que han sido incautados, pero no la propiedad, y que durante todo el proceso nos acompañará la autoridad ambiental, la ocelote llegó para estar bajo nuestros cuidados el 23 de diciembre de 2021”.

Sobre las declaraciones del Parque de la Conservación EL COLOMBIANO habló de nuevo con su director Jorge Aubad.

- ¿Cómo llegaron a la conclusión de que la ocelote era una muestra de la fragmentación de los bosques?

- No es una conclusión definitiva. Es una hipótesis que queremos sacar a discusión. La gente dice “qué linda la albina” pero ahí hay algo que nos preocupa y es ¿por qué razón se presenta el albinismo en este individuo? Hasta donde se sabe es única en el mundo.

Nos preocupa porque para que se presente un proceso de albinismo tiene que haber una fuerte endogamia en la especie, ¿qué quiere decir eso? Que individuos de la misma familia se están apareando. Eso no suele ser normal en la naturaleza. Entonces lo que nosotros estamos planteando es que este puede ser el resultado de la alta fragmentación que tienen los bosques en esta zona de Antioquia y que hacen que las poblaciones de ocelotes y de otras especies queden cada vez más aisladas. Es una hipótesis de todas formas, no lo decimos a ciencia cierta, pero la literatura respalda eso.

- Algunos especialistas afirman que esa hipótesis es alarmista ya que el albinismo no está ligado solo a la endogamia. ¿Qué opina?

- Primero, me gusta el debate. Lo que queremos justamente es generar debate. Yo soy biólogo también y tengo una formación en ciencia y he trabajado fragmentación y trabajo en el área, pero no voy a entrar a discutir con ellos porque ellos también tienen razón. Es decir, esto no es una prueba concluyente, o sea que coincido con ellos. Lo que queremos plantear es que estos procesos tan raros y que tengamos solamente un individuo reportado albino de ocelote podría llevarnos a pensar en la salud del ecosistema. No es concluyente, es una hipótesis y yo si quiero aclarar eso. Lo que pasa es que lo han anunciado como si fuera cierto y todavía no podemos decir eso. Hay un debate que se tiene que dar sobre la salud del ecosistema y me parece importante darlo.

En definitiva es cierto que según el Observatorio de Bosques de Antioquia en los últimos 20 años, el departamento ha perdido cerca de 490.000 hectáreas de bosque. Que la aparición de la ocelote albina no es una alerta de extinción de la especie sino, y hasta que se demuestre lo contrario con estudios sustentables, la coincidencia entre el encuentro de dos padres portadores de genes recesivos de melanina y por último, no es que la situación entorno al estado de conservación de los bosques no sea preocupante, es que no es una consecuencia directa de lo que le está pasando a las poblaciones animales.

Si quiere más información:

Nátaly Londoño Laura

Periodista de medio ambiente de EL COLOMBIANO. En sus ratos libres se dedica a la lectura, al quehacer dibujístico y a la maternidad de gatos.


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