Juan Antonio Sánchez - Ramón Eduardo Molina, un gramalotero, lleva seis años vendiendo chance a sus paisanos, en compañía de su perro. Los dos amigos siguen en su labor, porque las veredas de la localidad no resultaron afectadas en la tragedia.
Juan Antonio Sánchez - A seis meses de la avalancha que borró la cabecera municipal de Gramalote, los habitantes siguen a la espera de que las autoridades definan el lugar donde quedará el nuevo pueblo.
Juan Antonio Sánchez - Gramalote desapareció por el fuerte invierno de 2010, pero seguirá vivo en la memoria de sus habitantes.
Juan Antonio Sánchez - Los grafitis que los gramaloteros dejaron en las paredes que quedaron en pie son epitafios en los cuales ellos expresan el sentimiento hacia un pueblo con más de 153 años de historia: su dolor por abandonarlo, sus expresiones evocación y despedida.
Juan Antonio Sánchez - Entre tanto, la maleza se apodera de los espacios interiores de las viviendas y los ladrones se aprovechan de los pocos objetos y materiales que quedaron.