Archivo - Antonio Roldán Betancur fue solo 11 meses gobernador de Antioquia. Murió en un atentado cuando se desplazaba a la sede del gobierno departamental para pronunciar un discurso en el que se destacaba una idea: "Es mucho más honrado y soportable el peso de la noche en las espaldas, que el peso del cadáver de un hombre asesinado por otro hombre".
Archivo - Fue en la mañana del 4 de julio de 1989, un carrobomba con 150 kilos de dinamita explotó al paso de su vehículo por el sector del Estadio.
Archivo - Consideraba a Urabá su patria chica, aunque nació en Briceño, fue en Apartadó donde empezó su vida pública, fue alcalde de ese municipio luego de trabajar como médico en el hospital de ese municipio.
Archivo - Su tumba, en el cementerio Campos de Paz, es uno entre muchos lugares que mantienen vivo el recuerdo del exgobernador.
Archivo - En el atentado murieron cinco personas más, incluyendo a sus escoltas Luis Eduardo Rivas Tobón y Luis Fernando Rivera Arango.
Archivo - Una de las anécdotas sobre su muerte recuerda que destinó para la compra de ambulancias el dinero que le había sido asignado para comprar un carro blindado.
Archivo - Su entierro congregó a cientos de personas para dar el último adios a un dirigente cercano que dejó un legado de transparencia en la adminsitración pública.
Archivo - Sobre su muerte se tejen diferentes versiones, una de las más fuertes apunta a que el ataque esta dirigido al comandante de la Policía en Antioquia, Valdemar Franklin Quintero, asesinado pocos días más tarde.
Archivo - Antonio Roldán Betancur siempre fue un apasionado por el deporte. Entre otros cargos fue vicepresidente de Federación Colombiana de Ciclismo, director de la Vuelta a Colombia y presidente del Atlético Nacional.
Archivo - Roldán Betancur tenía 43 años y dos hijas. Su muerte fue uno más de los espisodios trágicos que afrontó el país en la guerra declarada al Estado por Pablo Escobar.