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Disponibilidad y capacitación de la mano de obra, un gran desafío de la transición energética

En Colombia se espera que los cerca de 4,5 gigavatios de energía solar y eólica que deben entrar en operación en los próximos cinco años generen unos 120.000 empleos.

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Disponibilidad y capacitación de la mano de obra, un gran desafío de la transición energética
ALEJANDRA ZAPATA QUINCHÍA | Publicado el 22 de enero de 2023

A pesar de los efectos de la pandemia en el mercado laboral y de la crisis energética que se derivó de la guerra entre Rusia y Ucrania, afectando el suministro y disparando las tarifas, el empleo mundial en el sector de las energías renovables alcanzó los 12,7 millones de puestos en 2021, lo que significó un aumento de 700.000 nuevos empleos frente a 2020; es decir, cada día se crearon alrededor de 2.000 empleos.

En este sentido, la transición energética representa una oportunidad para el mercado laboral a nivel mundial, pues, según cálculos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a 2030 el número de puestos ascenderá a 38,2 millones, siendo solar fotovoltaica, bioenergía, hidroeléctrica y eólica, los subsectores que más empleo aportan. (Ver gráfico).

No obstante, así como este sector puede significar una gran oportunidad para los países que estén preparados, también puede convertirse en una gran barrera.

Los más avanzados

En su informe anual de 2022, la AIE afirma que a nivel mundial se instalaron unos 257 gigavatios (GW) de electricidad renovable en 2021, ampliando la capacidad acumulada en un 9% hasta un total de 3.068 GW. La energía solar y eólica juntas representaron el 88% de esta expansión, con 133 GW y 93 GW, respectivamente.

De acuerdo con el informe, la mayor parte de la nueva capacidad se instaló en China, que continuó dominando la electricidad renovable y generando una gran parte del empleo mundial en este sector.

“China instaló el 50% de las nuevas instalaciones del mundo en energía eólica y en energía solar fotovoltaica, representando el 40% de la cantidad agregada en todo el mundo. Colectivamente, el resto del mundo agregó cantidades récord de capacidad eólica y solar en 2021. En la industria solar fotovoltaica, Estados Unidos, India, Brasil, Francia e Italia agregaron cantidades récord a sus capacidades”, indica la AIE.

En general, la mayor parte del empleo en energías renovables se encuentra en los países asiáticos, los cuales representaron el 63,6% de estos empleos para 2021.

¿Cómo va Colombia?

En el ranking de condiciones de transición energética (Climatescope), elaborado por Bloomberg NEF, después de Chile, Colombia es el segundo país de América Latina más atractivo para la inversión en energías renovables.

Pero si estos países quieren ir al paso de la descarbonización de la economía, una tarea que se debe profundizar más en los próximos 10 años, deben aplicar políticas para impulsar las capacidades del capital humano.

En este sentido, Diego Mesa Puyo, exministro de Minas y Energía del gobierno de Iván Duque, afirmó que esa transición hacia una economía limpia supone que la demanda por técnicos y profesionales especializados en instalación, operación y mantenimiento de sistemas solares, eficiencia energética, turbinas eólicas, baterías, electrolizadores y estaciones de carga para vehículos eléctricos, será exponencial.

En el caso de Colombia, por ejemplo, la mayor parte de los empleos se han generado en la energía hidroeléctrica —donde el país está entre los 10 del mundo que más empleo generan en este subsector—; y los biocombustibles, con unos 187.500 puestos de trabajos creados a 2021.

A esto se suma que, según Mesa, los cerca de 4,5 gigavatios de energía solar y eólica que deben entrar en operación en Colombia en los próximos cinco años, sumado a las hojas de ruta del hidrogeno verde y la energía eólica costa afuera, estarían generando alrededor de 120.000 puestos de trabajo.

“Esto dependerá en gran medida de que el Sena y otras instituciones educativas amplíen y dinamicen su oferta de carreras técnicas y tecnologías de acuerdo con las necesidades del mercado”, señaló el exministro.

Y es que la disponibilidad de mano de obra se puede convertir en un cuello de botella si no se aplican medidas políticas que permitan el despliegue de energía renovable, la generación de cadenas de suministro viables y con ello la creación de una fuerza laboral calificada.

“Uno de los retos de Colombia es desarrollar competencias, teniendo en cuenta las características propias del país, que permitan desarrollar tecnologías e innovaciones con inversiones en investigación y desarrollo”, señaló Clara Inés Pardo, profesora de la Escuela de Administración de la Universidad el Rosario.

¿Dónde se forman?

A la fecha, según Pardo, el Ministerio de Educación ofrece unos 77 programas relacionados con energía, incluyendo las renovables.

De hecho, el año pasado se llevó a cabo un primer encuentro entre el Sena y delegados de empresas alemanas y colombianas, con el fin de generar propuestas de programas formativos acordes a los nuevos retos en energías renovables, donde se certifiquen técnicos idóneos para este sector.

Por el momento, el Sena cuenta con un Centro Industrial y de Energías Alternativas, ubicado en La Guajira, donde se han formado más de 1.700 aprendices en programas como Mantenimiento e Instalación de Sistemas Solares Fotovoltaicos. Y también imparte una Especialización en Energías Renovables y Eficiencia Energética.

En cuanto a las universidades, son pocas las que cuentan con pregrados en renovables. La mayoría imparte especializaciones, diplomados o maestrías.

Las barreras

Las preocupaciones sobre la cadena de suministro en el sistema energético emergente difieren, según la AIE, de las de la energía convencional.

Y esto se debe, de acuerdo con el organismo, a que mientras las economías basadas en combustibles fósiles son vulnerables a las interrupciones en el flujo de los propios combustibles (petróleo, gas y carbón), las preocupaciones de las renovables y otras tecnologías relacionadas con la transición energética se centran en el acceso a materias primas.

Es decir, depende de minerales (silicio, cobre, cobalto, litio) y materiales procesados (acero y aluminio), así como de la capacidad de producir o adquirir componentes fabricados (semiconductores, células solares fotovoltaicas e inversores, palas y torres de turbinas eólicas).

Otro gran obstáculo es que estos productos también tienen demanda en otros sectores de la economía, lo que afecta su precio y disponibilidad. Además, algo que se agravó con la pandemia fueron los crecientes costos provocados por las interrupciones en la cadena de suministro derivadas de la crisis de covid-19.

En la industria eólica, por ejemplo, los costos se multiplicaron por seis para los fletes y entre un 50% y un 60% para el acero y el cobre, elevando así los precios de las turbinas eólicas.

La otra cara

Tanto la AIE como la OIT resaltan la importancia de que los países creen estrategias educativas y de desarrollo de habilidades, pero advierte que esto también dependerá de la creación de mercados internos de un tamaño suficiente y de la estabilidad de la demanda para garantizar desde la fabricación de equipos, hasta las actividades de construcción, instalación, operación y mantenimiento.

“Las políticas adoptadas por una variedad de países en las industrias solar y eólica incluyen requisitos de contenido local, créditos fiscales de fabricación, subastas vinculadas a la fabricación, tierra gratis o a bajo costo, subsidios, préstamos preferenciales, fondos públicos de investigación y desarrollo, entre otros”, dicen los organismos.

Sin embargo, en esta carrera también existe el peligro de que los países con capacidades industriales más limitadas se queden atrás. De hecho, un gran riesgo que ven desde el Foro Económico Mundial (FMI) es que, contrario a lo que se cree, la transición energética golpee aún más el empleo en los mercados emergentes.

Por ejemplo, según el análisis del FMI, el menor impacto en las economías avanzadas es porque gran parte de los trabajos no se encuentran concentrados en sectores particularmente contaminantes.

“Nuestro análisis de las economías avanzadas muestra que, incluso neutralizando variables como aptitudes, género y edad, los trabajadores ganan alrededor de 7% más en sectores con intensidad ecológica que en sectores con intensidad contaminante. Esto es algo positivo, ya que esa prima podría atraer trabajadores hacia empleos más verdes”, afirma el estudio.

Pero, agrega el estudio, la probabilidad de que una persona se pase de un empleo con intensidad contaminante a otro con intensidad ecológica es baja, por lo que en algunas industrias, regiones y segmentos del mercado laboral el impacto neto puede ser negativo si no se implementan los cambios estructurales que lo acompañan.

En ese aspecto, advierten que es crucial generar incentivos como capacitación laboral, créditos impositivos para trabajadores de ingreso más bajo, promoción de la inversión en I+D (investigación y desarrollo) y en infraestructura verde, y un impuesto sobre el carbono .

Infográfico
257
gigavatios (GW) de electricidad renovable se instalaron a nivel mundial a 2021.

Contexto de la Noticia

radiografía Equidad de género en las renovables

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), se han logrado avances “alentadores” en la equidad de género de la fuerza laboral: las mujeres representan un tercio de todos los trabajos de energía renovable.

“El progreso adicional es esencial. A medida que la transición se acelera, nuestro enfoque debe permanecer en fomentar la diversidad de la fuerza laboral de manera que ofrezca igualdad de oportunidades en todos los ámbitos, no solo en términos de género sino también para los jóvenes, las minorías y los grupos marginados”, indicó el organismo.

software: otro sector que requiere talento humano

La pandemia provocó que la mayoría de las compañías en el mundo apresuraran su digitalización, y Colombia no fue la excepción. Sin embargo, esto ha llevado a que las empresas requieran más talento humano especializado en áreas como el desarrollo de sistemas y software, al punto de aumentar la brecha entre la demanda de profesionales en el sector digital y la escasa oferta. Según Ximena Duque, presidenta de Fedesoft, actualmente el sector emplea alrededor de 180.000 personas, con contratos a término indefinido. Sin embargo, hay una preocupación: para 2025, al sector le harán falta más de 162.000 talentos.

Alejandra Zapata Quinchía

Periodista de economía y negocios. Egresada de la gloriosa Universidad de Antioquia.


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