25 años de la Constitución del 91. Debería ser motivo de celebraciones, pero el aniversario pasa más bien desapercibido. Excepto por la transmisión del himno de las Farc y la intervención de una guerrillera en la deslucida conmemoración que se hiciera en el recinto del Senado de la República. Fue inevitable recordar aquella ocasión en que invitaran a ese recinto a algunos jefes “paramilitares”. Sentí la misma vergüenza de entonces.
El aniversario no tuvo mayor eco. Quizás porque en Colombia las constituciones duran poco, excepto la del 86, que un lustro después de hacerse centenaria fue cambiada por la que hoy nos rige. Quizás porque sufrimos del vicio de cambiarlas sin descanso: 43 reformas ha sufrido esta, si se suma el “acto legislativo para...