El 2017 presenta alteraciones y afectaciones severas en el comportamiento de la economía, la política, el medio ambiente y la salud social y mental de los colombianos. El único que parece no percatarse es el presidente Juan Manuel Santos. Al mejor estilo de Fabio Echeverri Correa, su antípoda, Santos cree que va muy bien, aunque el país va mal.
El comercio está frenado. En Antioquia, por ejemplo, los quejidos hacen coro: el consumo se contrajo y es posible encontrar locales desocupados en El Hueco, en pleno paseo peatonal Carabobo, el nicho de los cachivaches paisas. En Medellín y el Valle de Aburrá la tasa de desempleo llegó al 11,3 por ciento, por encima de trece ciudades capitales y sus áreas metropolitanas.
La inversión extranjera directa,...