La Constitución Política de 1991 se construyó bajo los principios del denominado constitucionalismo de los derechos, doctrina según la cual sólo es verdadera Constitución aquel texto Superior que contiene una extensa y detallada proclamación de derechos. A diferencia de la Constitución de 1886, la nueva Carta se preocupa, no sólo por incluir un gran enunciado de derechos, sino por consagrar una serie de acciones que se consideran necesarias para la protección y defensa de esos derechos y, además, porque de manera expresa prohíbe suspender los derechos y las libertades, incluso en los denominados estados de excepción.
Podría afirmarse que la voluntad proteccionista y garantista de los derechos, pudo hacerse efectiva con un simple artículo en el...