El panorama de corrupción en el país es abrumador. Ahora, ante el curso de una nueva reforma tributaria, voy a listar algunos de los casos más significativos, no solo porque evidencian la incapacidad de control del Estado sino que, en suma, representan la falta de coherencia de ese mismo Estado que ahora pretende que sea del bolsillo de los colombianos que se cubra un hueco fiscal que mucho tiene que ver con el desangre de los corruptos.
En Cartagena, solo por recobros al Fosyga y sobrecostos en medicamentos, se esfumaron 831 millones de pesos. En la Jagua de Ibirico, en el Cesar, se robaron 15.295 millones de las regalías, que deberían destinarse al bienestar de niños pobres. A Caprecom se lo robaron 5 veces; su última directora, Luisa Fernanda...