En la ciudad más innovadora ya debería estar operando un equipo interdisciplinario de expertos en movilidad y nueva tecnología que estudiara los más avanzados inventos del mundo para proyectar el transporte público urbano, como el de automóviles voladores que ya anunció la Nasa en los Estados Unidos para los años próximos.
Mejor que obsesionarse y comprometerse con vehículos que en poco tiempo serán obsoletos, como el Tranvía de la 80, sería recorrer institutos y centros de investigación que vienen experimentando innovaciones que ya deben tener listas y no lanzan todavía en espera de asegurar el éxito completo en seguridad y eficiencia.
La semana pasada, con la columna sobre la inconveniencia del tranvía, muchos ciudadanos me expresaron sus opiniones,...