Hace 15 días escribí que quería creer que los resultados del plebiscito habían sido una oportunidad excepcional para Colombia y que era el momento para aprovecharla construyendo entre TODOS un acuerdo sensato y no indignante para el país, aceptando que había que hacer unos sacrificios pero sin que implicase premiar al delincuente, prostituir la Constitución y el ejercicio político, y montar justicias a la medida del criminal.
De verdad quería creer, pero pensé más con el corazón que con la razón y todo indica, aunque espero fervorosamente equivocarme, que no va a pasar nada porque la dupla perversa y pretenciosa del gobierno y la banda narcocriminal FARC va a salir con un chorro de babas, negando que la infausta manguala de 297 páginas sea modificada,...