x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Por Andrea Otero Cortés - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

La esquiva revolución doméstica

hace 2 horas
bookmark
  • La esquiva revolución doméstica
  • La esquiva revolución doméstica

Por Andrea Otero Cortés - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

Durante las últimas décadas, Colombia ha sido testigo de transformaciones profundas en el lugar que ocupan las mujeres en la vida económica, social y pública. Hoy es común que accedan a la educación superior, que trabajen, que ocupen posiciones de liderazgo en organizaciones y en la política, espacios que hasta hace medio siglo les estaban vetados. Sin embargo, bajo esta superficie de progreso persiste una desigualdad menos visible: el trabajo de cuidado no remunerado recae desproporcionadamente sobre las mujeres.

Esta paradoja en la que observamos avances en la esfera pública y rezagos en la privada es el eje central de mi investigación sobre uso del tiempo y roles de género en Colombia. El análisis sigue a cinco generaciones de mujeres y hombres definidas por año de nacimiento, entre 1900 y 2010, y examina cómo ha cambiado la distribución del tiempo entre actividades remuneradas y de cuidado no remunerado.

Entre las mujeres nacidas a comienzos del siglo XX, menos del 1 % accedía a la universidad, mientras que entre las Millennials, casi una de cada cuatro lo ha hecho. Esta expansión educativa se tradujo en mayor inserción laboral, especialmente entre mujeres con niveles educativos altos, y en redefinición de proyectos de vida: menos hijos, maternidades más tardías y trayectorias profesionales más largas. Estos cambios reflejan décadas de luchas sociales y reformas legales.

Sin embargo, el análisis del uso del tiempo introduce un matiz incómodo. La encuesta ENUT, que mide el uso del tiempo de las personas en Colombia, muestra que las mujeres que tienen un trabajo remunerado también dedican entre cuatro y seis horas diarias a cuidado no remunerado, mientras que los hombres dedican aproximadamente la mitad del tiempo. Esta brecha se ha reducido con el paso de generaciones y se amplía cuando hay niños en el hogar. Muchas mujeres trabajan “doble jornada”: una remunerada y visible, y otra invisible y no pagada. Los hombres, en cambio, han incrementado su participación en el cuidado, pero a ritmo más lento que el de la inserción de la mujer en el mercado laboral.

Esa desigualdad en el uso del tiempo tiene consecuencias económicas y sociales. Limita oportunidades laborales de las mujeres, afecta su salud física y mental, reduce tiempo de descanso y contribuye a brechas persistentes en ingresos y trayectorias profesionales. En los hombres, esa desigualdad los mutila de una experiencia vital: cuidar a quienes se ama desde lo cotidiano y estar presente en casa cuando hay un hijo enfermo.

Durante mucho tiempo, el debate sobre igualdad de género se centró de manera correcta en acceso a educación, empleo y derechos políticos y sociales de las mujeres. Hoy, sin abandonar esas agendas, es necesario ampliar la mirada hacia la igualdad en el cuidado. Esto implica repensar políticas públicas y prácticas sociales. La expansión de servicios de cuidado, licencias parentales más equitativas, jornadas laborales compatibles con la vida familiar y campañas que cuestionen estereotipos de género son parte de la respuesta. Ninguna política será suficiente si no va acompañada de un cambio cultural que reconozca el cuidado como responsabilidad compartida y no como tarea “natural” de mujeres.

*Las opiniones expresadas no representan necesariamente al Banco de la República ni a su Junta Directiva.

Sigue leyendo

Por Andrea Otero Cortés - Comunicaciones.wic@womeninconnection.co

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD