¿Han visto el meme que invita a cambiar el país mediante acciones muy elementales? Son once recomendaciones, pero la última es el moño de la caja y la menos elemental de todas: “Elije bien. No votes por corruptos”.
El mensaje lo encontré en Twitter. Y el amigo virtual que lo trinó invitaba muy especialmente a este último punto. “Más fácil... Uno vota por ángeles que luego se convierten en demonios”, le respondí, y más rápido que ya recibí un consejo suyo: “Optimismo”. “Optimismo y saludos”, dijo. Pero creo que se quedó a medio camino, porque el optimismo es personal y subjetivo. No basta.
¿Cómo podemos seguir confiando en los que quieren regir los destinos del país? ¿Qué hacer ante el engaño sistemático de los políticos? ¿Cómo creer en su idoneidad...