Más allá de su mansedumbre, decencia y conocido amor por los perros, el legado político del exministro y exvicepresidente Angelino Garzón es un revoltijo ideológico bastante estéril. Del aguerrido y conciliador sindicalista apenas queda la sombra de un hombre de izquierda que aprendió a comer con la derecha.
Es bastante indigerible un personaje que pasa de ser secretario General de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), en los ochenta, y militante de la Unión Patriótica y de la Alianza M-19, en los noventa, a un político servil que disfrutó los favores de Juan Manuel Santos (cuando este era el candidato uribista a la presidencia 2010-2014) y que ahora recibe las lisonjas del Gobierno por respaldar al candidato —hoy presidente— Iván Duque,...