Argentina es un manojo de nervios con las calles llenas de caminantes cabizbajos, con las pantallas de los televisores emitiendo alertas y sonidos de noticias extraordinarias, con los buses repletos pero silenciosos. Se sienten los temblores de la economía y la angustia de un país acostumbrado a los sobresaltos del bolsillo y los vuelcos del corazón.
¿Otra vez?, se pregunta la gente. ¿Es así como nos volvemos pobres todos de nuevo? ¿No era Mauricio Macri el industrial capaz de encaminar a una nación que vive ciclos de desesperanza con una clase trabajadora que no sabe si con lo que obtiene hoy puede vivir mañana?
Nadie habla de otra cosa. En menos de un año el peso argentino perdió la mitad de su valor y en dos días (miércoles y jueves pasado)...