En un honesto deseo de que nuestros hijos tengan todas las oportunidades posibles desde muy pequeños, los padres estamos sobrecargándolos de tantas clases, entrenamientos, competencias y demás, que no pueden apreciar lo mucho que tienen. Lo grave es que así impedimos que ellos puedan dedicarse a aventurar, gozar y explorar el mundo sin más interés que el de pasar un rato agradable o aprender por sí mismos lo que les interesa.
Lamentablemente hoy en día los niños están tan saturados de toda suerte de compromisos que no pueden dedicarse a indagar sobre sus intereses e inquietudes y, por eso, muchos de ellos no disfrutan nada ni agradecen los esfuerzos que hacemos sus padres por ofrecerles cuantas “oportunidades” se les ocurran. Lo deplorable es...