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Julián Posada
Columnista

Julián Posada

Publicado el 21 de noviembre de 2020

Ausencia

En esta semana de hechos tristes y absurdos que sería preferible arrancar de tajo, la obra de esta artista menuda que cose sin agujas y crea esculturas de fieltro para contar historias diversas reconforta. Tera le decían sus familiares a Teresa, que hace casi cien años, mucho antes de que se usara, decidió ser libre e independiente, refinada sibarita y políglota eligió un destino sin hijos, recorrió el mundo, vivió la vida como quiso y la soñó, seguramente desempeñó muchos de los papeles que le “correspondían” por el hecho de ser mujer en una sociedad como la nuestra pero cuestionó otros, resulta divertido pensar en una mujer así en esta Medellín pacata y puritana que aún hoy teme a un muñeco que representa al diablo y en la que todos pareciese que cargáramos una radiografía del otro para diseccionarlo hasta los huesos. Tera organizó un cuaderno con recortes de imágenes e ilustraciones que le interesaban y que reproducían actividades y roles femeninos que hasta hoy poco han mutado, su familia heredó esa publicación que es memoria sin ser diario, que es registro de intereses sin ser crónica, la luz y el encierro han hecho sus efectos y obviamente también los años, no hay un clima más malsano para el papel que la humedad de este valle. El libro con más preguntas qué respuestas está en manos de Ximena Escobar, artista gráfica, amante del textil y de la imagen. Ese ADN familiar cargado de imágenes que son registro de una mujer y su época estaba rondando por ahí y le sirvió a Ximena para indagar sobre sí misma, su rol y el de sus amigas y congéneres en esta sociedad heteropatriarcal, Tera es un proyecto que pregunta y libera.

Tera obtuvo un estímulo de creación de la Alcaldía de Medellín y está exhibido hasta diciembre 2 de manera simple y hermosa en una de las viejas aulas de un antiguo edificio cerca a la Plaza de El Poblado, aquí puede programar su visita https://forms.gle/3pqyUVHb2YPZyUq38. A fuerza de golpes Tera se fue haciendo materia. Hace años la artista construye sus dibujos con retazos de fieltro, para Tera produjo su fieltro, el fieltro es una tela que no se teje sino que se hace, se ensambla y se construye golpeando y amasando con una fuerza descomunal y liberadora la lana que proviene de un rebaño centenario de ovejas que llegaron de Inglaterra y que una familia produce y esquila en Tocancipá, la artista y algunas amigas se reunían a amasar la lana y a tejer clan a punta de fuerza y golpes.

Ximena recrea algunas imágenes y objetos del documento que heredó, pero a las mujeres representadas allí de manera estereotípica en su papel de esposa, madre, amiga o ama de casa las convierte en ausencias y las hace sombra, esa ausencia invita a la reflexión sobre esos roles. Al desplazarlas de la imagen las libera y las invita a que transiten otros caminos. En el año de la peste este amoroso proyecto indaga sobre actitudes y pensamientos heredados, violencia, independencia y sociedad. En estas obras como en la vida cada ausencia arrastra una dolorosa pregunta.

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