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Bendición y condena

Un mercado interno como el colombiano tiene la bendición de permitir el desarrollo de unidades empresariales fuertes para el mercado local, pero también podría estar condenándolas a no necesitar competir en mercados internacionales.

04 de octubre de 2023
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Por David Yanovich - opinion@elcolombiano.com.co

Hay dos noticias económicas que en Colombia se han vuelto recurrentes durante los últimos tiempos. La primera tiene que ver con la productividad, donde se da cuenta de años en los que esta estadística presenta disminuciones o crecimientos insignificantes. La segunda tiene que ver con el mercado de capitales y la disminución de los volúmenes de transacción, particularmente en instrumentos de renta variable, y del cada vez mayor desinterés de las empresas por recurrir a este mecanismo para conseguir recursos de capital.

Mucho se ha dicho sobre estos temas. Se han establecido misiones oficiales, se han escrito múltiples documentos con recomendaciones certeras, pero poco se ha avanzado en ninguno de los frentes. Por el lado de la productividad total de los factores, según el Dane, este ha aportado prácticamente lo mismo al crecimiento del valor agregado en la economía desde el año 2005, con algunos años de resultados negativos. Por el lado del mercado de capitales, se supo hace unas semanas que, por la baja de los volúmenes de negociación que se ha presentado durante los últimos años, la bolsa de valores en Colombia está a punto de pasar de ser un mercado emergente a ser un mercado de frontera.

Existen muchos análisis de las causas que explican el comportamiento de estas variables. Sin embargo, hay una que podría estar afectando esta y otras variables económicas en el país, y que se constituye a la vez en una bendición y una condena.

Se trata del tamaño del mercado interno en Colombia. Este país se ha caracterizado por ser uno de tamaño mediano, que soporta el éxito empresarial sin necesariamente tener que mirar hacia mercados internacionales. Aquí habitan mas de 50 millones de personas, con un ingreso medio de alrededor de US $6.000 dólares por persona, y con una capacidad adquisitiva que ha venido creciendo durante las últimas décadas, particularmente en los centros urbanos, donde la clase media ha aumentado y la pobreza ha disminuido (aunque la pandemia tuvo un efecto negativo sobre este comportamiento). Es decir, Colombia tiene un mercado interno que permite soportar unidades de producción y servicios con la suficiente escala como para ser productivos y competitivos.

Pero esta suficiencia podría estar implicando que los empresarios en Colombia no necesariamente tengan que mirar hacia afuera para crecer, ser competitivos, o ser productivos. En otras palabras, la competencia de la mayoría de las empresas en el país podría venir de otras empresas en Colombia, no de compañías internacionales. Y es posible que esto haga que no sea necesario ni tener productividades comparables con las de empresas mas eficientes afuera, o tener que recurrir al mercado de capitales con el fin de conseguir recursos para crecer y lograr una escala mayor, que precisamente es uno de los factores de la mayor productividad.

En otras palabras, un mercado interno como el colombiano tiene la bendición de permitir el desarrollo de unidades empresariales fuertes para el mercado local, pero también podría estar condenando a estas empresas a no necesitar ser lo suficientemente grandes o productivas para competir en mercados internacionales.

Esto se puede observar en la composición de las exportaciones colombianas. Desde hace mas de 10 años, el 50% de lo que vende el país al exterior es petróleo, carbón, café y oro, donde el recurso y la dotación natural manda la parada, más que la productividad. Las exportaciones industriales se han mantenido en alrededor del 20% durante el mismo tiempo.

Ahora, esto no quiere decir que no haya compañías que estén pensando globalmente. Por supuesto que las hay, y muy buenas, productivas, y rentables. Pero buena parte del aparato empresarial colombiano no tiene esta característica. Está compuesto por unidades productivas pequeñas y medianas, que atienden el mercado local. Y cambiar esto no es cosa de un día. Requiere de una combinación de política pública y también de cultura empresarial.

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