Buenaventura, la isla anclada en lo recóndito del Pacífico Sur de Colombia, recibe muy bien la tesis del gran filósofo del siglo XVIII Emmanuel Kant, que concibe a lo noumenico como un mundo fuera del alcance del sujeto, un mundo inhóspito, utópico. Y la experiencia posible como “el mundo que el sujeto conoce, es el mundo que el sujeto construye”, esta ciudad ha vivido la trágica suerte de ser desangrada por sus últimos mandatarios elegidos por voto popular, su corrupción ha permeado de manera significativa, afectando de lleno a la población, ya que estos sátrapas han jugado con los recursos de la educación, la salud, la vivienda....