Preocupación grande es observar el crecimiento habitacional del Valle del Aburrá, donde se presentan graves problemas por efecto de la movilidad, cuyo colapso en horas pico es inenarrable. Se entra en el desespero al ser seguidos por ambulancias que con urgencia llevan pacientes a los hospitales.
La miopía, por no decir ceguera, de muchos de nuestros gobernantes ha sido extrema, los jefes de Planeación de los diferentes municipios que conforman este valle, han sido poco visionarios al estudiar el equilibrio: vías, viviendas, habitantes, vehículos y dar licencias, en algunos casos para edificios de gran altura, escasos de parqueaderos, en vías de un carril, donde la calle se convierte en parqueadero.
“Después de ojo sacado no hay Santa Lucía que...