Querido Niño Dios quiero pedirte muy especialmente que esta sea una Navidad con “Niño Dios”, como esas Navidades de antaño, antes de los árboles de plástico y las celebraciones navideñas sin pesebre, sin la joven María y el buen José, sin establo, vaca y burro, pastores con ovejas de todos los tamaños, gallinas, elefantes y camellos.
Quisiera una Navidad con ángeles, estrellas, reyes magos y novena. Porque sabes Niño Divino, ahora cuando uno dice vamos a rezar la novena, cunde el pánico entre los jóvenes y, aún, entre los viejos: “qué hartera... mamá, por fa... dile a la abuela que ¡nooooo!”. Y cuando se pasa el librito para que cada miembro de la familia lea una estrofa, la mayoría no la saben leer, ni entienden su significado.
Hasta hace poco,...