Colombia por tradición ha tenido una agricultura de subsistencia y pequeñas parcelas con comercialización local. Esta aseveración, que parece un poco dura, es verdad si excluimos productos como el café, banano y flores, en cuyo comercio se ha logrado desarrollar una base empresarial organizada, agremiada, con centros de investigación, asistencia técnica y comercializadoras internacionales. Estas posibilidades, a su vez, son definitivas e indispensables para el éxito de cualquier tipo de cultivo, pues le permite tener grandes volúmenes, lograr estandarizaciones del producto, tener canales de comercialización fuertes y acceso a créditos blandos y tecnología. Estos tres productos son grandes generadores de empleo y hacen un gran aporte a la economía...