Hay víctimas de víctimas. Hay victimarios de victimarios. En la guerra, como en las demás habitaciones de la realidad, existen clases sociales. Eso lo saben los que acumulan las formas del poder. De ahí que utilicen en su favor a las víctimas convenientes y silencien a las demás, que son la impotente mayoría.
En las últimas semanas, a raíz de comparecencias ante la JEP, volvieron a retumbar en micrófonos y cámaras las víctimas que más han tenido micrófonos y cámaras. En tono de alarma, la prensa de toda la vida les pide revivir las alambradas, la rabia en el corazón, los años perdidos en la selva. Son políticos, militares, ofendidos por el execrable secuestro.
Aquí alumbra la virtud del fotógrafo antioqueño Jesús Abad Colorado. Enfoca su cámara...