Hace un tiempo, una amiga compartió conmigo algunos fragmentos de su diario, no sé si los más íntimos pero para mí, fueron muy dolorosos. Desde que los escuché, no los he podido olvidar. Uno de esos fragmentos hablaba de cuando ella era una niña de siete años y estaba saltando para tocar el timbre de su casa. En esas, un hombre en bicicleta se le acercó, sacó un cuchillo y la obligó a irse con él. Todo pasó en segundos, mientras su mamá caminaba hacia la puerta. El hombre quería llevarla a un rastrojo, afortunadamente en un descuido ella pudo escapar. Me acuerdo que en el diario mi amiga escribió: “Mi raptor no logró su objetivo, pero sí logró dañarme el recuerdo y la forma de mirar a los hombres”.
La segunda vez fue a los 14 años, cuando ella...