A todos nos ha pasado la siguiente situación o parecida: Usted, o la persona encargada de hacerlo, pone a llenar la lavadora, le agrega el jabón, luego la carga de ropa sucia y se va a hacer otros menesteres. Una hora después, más o menos, vuelve a la lavadora para sacar la ropa y ¡sorpresa! La ropa está como usted la dejó hace un rato.
Toma la perilla de manejo. Apaga la lavadora. La vuelve a prender. Nada. Revisa que haya energía. Sí. Mueve la perilla a otro ciclo. Nada. La pone a escurrir. Nada. Repite todos los pasos anteriores. Intenta zarandearla, por si algo estuviera flojo y pudiera reacomodarse con el movimiento. Nada. Busca el botón de “deshacer”. Recuerda que esta opción no es posible en esta máquina. Dos horas más tarde usted acepta...