La eficacia real de la norma consiste en que su contenido coincida plenamente con el mandato de conducta que ella pretende. Cuando ello ocurre, se afirma que existe una coincidencia entre el mensaje literal y la realidad que la disposición quiere regular, es decir, entre lo que la norma dice y lo que quiere decir. Pero circunstancias de distinta índole, normalmente de naturaleza política, hacen que en ocasiones se presente un marcado desajuste entre el mensaje y su significado.
En el ámbito de la Constitución, también se presentan casos en los que la letra de la disposición no corresponde exactamente con su significado. El lenguaje no coincide con el metalenguaje. La norma esconde un mensaje implícito diferente al que expresa la letra. Dos ejemplos:...