Querido Gabriel,
“Contra el odio”, el libro de Carolin Emcke, me inspira a escribirte, con la esperanza de que nuestras conversaciones ayuden en algo al avance del pluralismo, la inclusión y la celebración de la diversidad. Hemos mejorado, pero nos falta; esa es una de las paradojas que constituyen lo más hermoso de los asuntos sociales. Cada que hay algún progreso, es como si subiéramos a la cima de una colina, desde donde se ve mejor cuán largo es el camino que nos falta por recorrer.
Infortunadamente, nuestra política parece seguir atrapada en los tiempos y el lenguaje de campaña. ¿Por qué odiar libremente se ha convertido en una especie de derecho, en un placer incluso, para algunos? Es como si cada grupo encontrara seguridad y reafirmación...