La mayoría de los medios masivos de comunicación hacen un manejo bastante discutible de la llamada ‘opinión pública’ y se tiende a hacer una utilización instrumental de la misma con fines nada claros, pero definitivamente poco democráticos.
La cosa funciona más o menos de esta manera: se pretende desprestigiar o sobrevalorar un personaje, una acción de gobierno, una movilización o demanda social, un proceso como el de la terminación del conflicto armado entre el Gobierno Nacional y las Farc; se comienza enviando mensajes que no son necesariamente mentirosos, pero que solo destacan una dimensión del problema –las críticas por ejemplo-, o solo determinadas voces a las cuales se les amplía el espectro de su exposición con el argumento de que son...