Son muchas las formas como se manifiesta la corrupción en el campo electoral. Se trata de prácticas que van desde las más burdas, que constituyen verdaderos delitos electorales, hasta aquellas formas sutiles, que sin desconocer abiertamente las regulaciones legales, buscan crear una especie de engaño hacia los electores.
Entre las primeras encontramos las distintas manifestaciones de fraude contra la ley electoral: compra de votos, alteración de actas, cambio de sobres, interceptación de urnas, traslado de electores hacia puestos que no corresponden a su domicilio o lugar de asentamiento, cambio de papeletas o tarjetones, alteraciones en los resultados del conteo de votos, utilización de cédulas falsas o correspondientes a personas que no participan...