Los numerosos casos de corrupción denunciados por autoridades internacionales y nacionales, más todos aquellos que por distintas razones permanecen en silencio, constituyen una terrible muestra del grave mal que se vive en las distintas esferas de la actividad social, política, económica y jurídica. Este fenómeno arroja graves efectos sobre la sociedad. El primero, con peligrosas implicaciones éticas, tiene que ver con la representatividad de quienes incurren en tales conductas y su ejemplo para los demás miembros del grupo social.
En efecto, cuando los ciudadanos corrientes, inmersos en su diaria lucha por adquirir el sustento para sus familias, observan que grandes protagonistas de la sociedad desconocen las más elementales normas del comportamiento...