Por Tairina Guisell Torrado S.Universidad Pontificia Bolivariana Facultad de Com. Social, 10° semestre tairina.torrado@gmail.com
Hay un punto en el que todos estamos de acuerdo y es que no existe vida perfecta. De hecho, si no fuera por aquellas situaciones que nos ponen a prueba no tendríamos la satisfacción de haber conseguido algo que parecía imposible. Sin embargo, estoy convencida de que si las cosas se pueden hacer muy bien, acercándose a la perfección, así deberían hacerse.
Entra aquí en juego el debate entre el deber ser de las cosas y su práctica en la vida cotidiana. Comenzamos un despliegue de quejas que nos agobian todos los días como pensamientos programados: “esta construcción no la terminaron”, “los políticos se roban la plata”,...