Es verdad que en la época de la conquista, la colonia y la evangelización en América Latina se cometieron muchos errores. Que en algunos sectores hubo engaños y coacción de la libertad de los nativos. Pero también es cierto que más allá de estos errores, muchos indígenas se encontraron con aquel “tesoro escondido” de la fe cristiana, como describe el mismo Jesús en el Evangelio cuando dice que aquel que lo encuentra “vende todo lo que posee y compra el campo”.
Y una de las muestras de ello son los niños Cristóbal, de Tenochtitlán y Antonio y Juan de Tlaxcala, (hoy México). Ellos se enamoraron del mensaje de Jesús y murieron por amor a la fe que habían encontrado gracias a las prédicas de unos misioneros franciscanos que viajaron desde España...